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El
mapuzugun puede desaparecer. Este es el alarmante
pronóstico que hoy se cierne sobre nuestra lengua. Al
cabo de casi 130 años de colonialismo de los estados
chilenos y argentinos sobre nuestro territorio, el
mapuzugun ha comenzado su carrera contra el tiempo. Los
castigos corporales en las escuelas, las mofas y la
total desprotección jurídica en quedo nuestra lengua ha
hecho que el mapuzungun este ahora en peligro de
extinción.
Lamentablemente, pese a esta alarmante realidad, el mapuzugun
todavía no concita la pasión y la voluntad colectiva del pueblo
mapuche y la ciudadanía del Wallmapu por su defensa y
revitalización. A pesar de algunos avances, aun estamos muy
lejos de que nuestra lengua nacional sea una reivindicación
central en amplios sectores de ciudadanos y ciudadanas mapuche y
de todo el Wallmapu. Sobre todo, que el mapuzugun se transforme,
al igual que la tierra y nuestros derechos políticos, en un
catalizador de movilización social. En la práctica el mapuzugun
y nuestros derechos lingüísticos ocupan todavía un papel
marginal en la lucha nacional.
El mapuzugun está en una situación disglósica respecto al
castellano. Mientras el castellano es la lengua de la escuela,
de la administración pública y del uso social masivo, el
mapuzugun se restringe al ámbito rural, ritual y familiar.
Incluso allí, debido a la incorporación masiva de los medios de
comunicación en nuestros hogares (radio y televisión), el
castellano ha ido ganando cada vez más terreno en total desmedro
del mapuzugun.
Si bien es cierto
que en los últimos años la lengua mapuche ha sido objeto de una
mayor preocupación, dichas experiencias son totalmente limitadas
y parciales. Ellas no han permeado el sistema educativo del
Wallmapu. El mapuzugun no es la lengua de enseñanza en nuestro
territorio: la lengua sólo es enseñada a niveles tan básicos y
rudimentarios que impiden hablar en propiedad de programas
bilingües. A esto hay que agregar la carencia de una legislación
que garantice su uso de manera oficial, restringiéndose su
utilización visual en algunos servicios públicos a criterios
puramente simbólicos. Además en los medios de comunicación, a
excepción de algunas honrosas experiencias en algunos
territorios, el mapuzugun no tiene ninguna presencia. El
diagnóstico es totalmente preocupante.
Situación
sociolingüística
-El mapuzugun en la actualidad es una lengua minoritaria. Los
estudios e investigaciones parciales, evidencian que en la
actualidad los hablantes de mapuzugun son una minoría
demográfica al interior del pueblo mapuche. Entre 200.000 y
250.000 personas lo hablan o entienden a ambos lados de la
cordillera de los Andes. Esta situación se agrava si vemos las
cifras relativas en el Gulumapu. El Pueblo Mapuche constituye
hoy una minoría demográfica respecto a la población chilena,
disminuyendo los porcentajes de hablantes, puesto que el número
de chilenos que hablan mapuzugun es bastante reducido. Con todo
es en el Wallmapu la única parte donde la lengua aun se habla de
modo habitual. Por otro lado, es minoritario porque no cuenta
con ningún estatus jurídico. El castellano es oficial en los
Estados chileno y argentino y el mapuzugun carece de cualquier
reconocimiento efectivo.
-Ausencia de los derechos lingüísticos. Actualmente la lengua
tiene una presencia marginal en la débil ley indígena, y se
carece de cualquier organismo público que se preocupe de
promocionarlo como un derecho colectivo de nuestro pueblo.
-Falta de valor utilitario. Muchas personas lamentablemente no
encuentran utilidad práctica al conocimiento y aprendizaje del
mapuzugun. En este sentido, es poco probable que la
planificación y en específico las acciones de enseñanza de la
lengua tengan efecto si la lengua no cumple ninguna función de
utilidad cotidiana para la población. Hay que hacer que la
lengua sea percibida como útil y necesaria.
-Falta de conciencia lingüística. Observamos aun una falta de
coherencia entre la importancia que la mayoría de la población
mapuche dice otorgarle al mapuzugun y el poco uso real que se
hace de él. Esto se refleja de modo más claro a nivel de las
organizaciones sociopolíticas, en las cuales la lengua no ha
merecido la misma atención que otros temas, como la tierra, o
las demandas sociales y reivindicaciones políticas.
-Pérdida de la lealtad lingüística. Existe un abandono de la
lengua por parte de los hablantes y la falta de interés por
parte de los no hablantes por aprenderla, aun en los niveles más
básicos. En muchos casos la lengua ha quedado reservada para los
ancianos y para las ceremonias religiosas, encerrando aún más su
proyección.
-Debilitamiento de la comunicación intergeneracional. Es decir
cada vez son menos los padres que transmiten el mapuzugun a los
hijos o lo hacen sólo de una manera parcial.
Urge una política lingüística
Pese a las adversas condiciones en que se encuentra nuestra
lengua, aun tenemos objetivamente una base social suceptible de
movilizar en favor del mapuzugun. Como hemos dicho, entre
200.000 y 250.000 personas lo hablan o entienden a ambos lados
de la cordillera de los Andes. Si bien esta cifra constituye una
minoría dentro del conjunto del pueblo mapuche, es muy relevante
ya que aun se cuenta con un número significativo de hablantes y
personas que lo comprenden. Los especialistas indican que una
lengua tiene más probabilidades de ser revitalizada, cuando se
adoptan las medidas jurídicas para su protección, y si esta
lengua cuenta con un número significativo de hablantes. La
revitalización de nuestra lengua no es imposible, pero supone
nuestra voluntad colectiva de querer hacerlo.
En este sentido existe también un potencial. Por ejemplo,
nuestra gente aun considera importante nuestra lengua, aunque
ello no necesariamente signifique una conducta concreta en favor
de ella, pero sin duda constituye una base social potencial a
movilizar. Según la encuesta del Centro de Estudios Públicos
realizada el 2006, la mayoría de los encuestados mapuche (1.400
personas), un 57 %, considera que el hablar el mapuzugun es el
principal elemento que define a una persona como mapuche. Así
mismo, el 52 % considera que la lengua es el principal elemento
para mantener la cultura mapuche, y un 56 % considera que el
mapuzugun debería ser enseñado de modo obligatorio a los niños y
niñas mapuche.
Una de las cuestiones más urgentes en la actualidad, es la
necesidad de diseñar e implementar una política lingüística en
favor del mapuzugun. Por política lingüística entendemos el
conjunto de decisiones y medidas que se adoptarán en favor de la
lengua mapuche, que permitan su preservación, uso y promoción.
Decisiones y medidas que aspiran a ser prescriptiva para la
sociedad, las instituciones y los usuarios.
Consideramos que una política en favor del mapuzugun es
necesaria y urgente, puesto que el mapuzugun se encuentra
amenazado de muerte. La muerte del mapuzugun constituiría la
pérdida de un patrimonio cultural de un valor incalculable.
Significaría perder el alma, el corazón de nuestra cultura. Sin
el mapuzugun el Wallmapu no se diferencia mayormente de Chile ni
Argentina.
Desde una perspectiva nacional mapuche la planificación debe
partir de dos concepciones fundamentales.
1) El mapuzugun
constituye el principal elemento de la cultura mapuche y por lo
tanto su revitalización contribuye al fortalecimiento de una
cultura nacional mapuche.
2) En tanto elemento principal, el mapuzugun es clave para un
proceso de cohesión social, nacional y territorial del conjunto
de la población del Wallmapu.
El diseño de la política lingüística se compone de dos ejes
estratégicos que se interrelacionan: La planificación del corpus
de la lengua y la planificación de su estatus. Con la primera se
trata de adaptar la lengua a las necesidades contemporáneas de
nuestros actuales o futuros hablantes, lo que pasará por una
intervención deliberada en el mapuzugun, cuya principal tarea
será su estandarización y la adopción y uso de una forma de
escritura. Despejado esto se puede avanzar en la elaboración de
gramáticas y diccionarios modernos, así como la creación de
nuevas palabras que permitan hablar del mundo contemporáneo
desde el mapuzugun. La ciencia, las artes, el futbol, la
farándula, la política no peden estar fuera del marco de
posibilidades comunicativas del mapuzugun. En relación a la
planificación del estatus, se trata de normar y promover el uso
del mapuzugun en el espacio público. En primer lugar, su
enseñanza en todos los niveles del sistema educativo, su uso en
los medios de comunicación y en la administración pública.
Desde nuestra posición, el objetivo estratégico que debe
perseguir esta política lingüística es alcanzar en los hechos
que el mapuzugun vuelva a ser la lengua de uso preferente en un
Wallmapu autónomo, y esto parte porque el mapuzugun vuelva a ser
la lengua habitual de todo el pueblo mapuche.
Para ello, la oficialización de la lengua debe quedar
establecida en un estatuto particular para el Wallmapu como
unidad territorial. Basándose en el principio jurídico y
político de territorialidad lingüística, el mapuzugun gozará de
protección especial en el conjunto del País Mapuche. La
implementación específica de medidas en favor de la lengua debe
ser consignada en una ley de normalización lingüística.
Movilización
ciudadana
Dada nuestra situación actual en el Wallmapu (de minoría
demográfica y minoría política), el ejercicio pleno de nuestros
derechos lingüísticos pasa porque toda la población del Wallmapu
(mapuche y no mapuche) conozca y utilice el mapuzugun, lo que
implica que la lengua comienza a desbordar sus fronteras
étnicas. En este sentido, la situación que se perspectiva a
futuro es la de un País Mapuche conformado por ciudadanos
bilingües, pero donde el mapuzugun sea paulatinamente la lengua
preferente.
Si bien partimos de la base que una política lingüística en
favor del mapuzugun es necesaria y urgente, ésta no tendrá éxito
si la población mapuche y toda la ciudadanía del Wallmapu no es
movilizada en torno al uso social del mapuzugun y la promoción
de nuestros derechos lingüísticos. No podemos esperar a que se
implemente una política lingüística para empezar a actuar. La
crítica situación de nuestra lengua nos impulsa a actuar ahora.
Por esto, consideramos de vital importancia implicar a la
ciudadania en acciones prácticas y masivas para el uso oral y
escrito de nuestra lengua. La razón estriba en que la promoción
del uso social del mapuzugun es la pieza clave de todo el
proceso de revitalización lingüística, puesto que:
-Sólo por medio del uso social mostraremos de modo coherente el
amor que tenemos a nuestra lengua como elemento central de
nuestra identidad y cultura.
-Sólo por medio del uso social daremos muestras concretas de
querer ejercer nuestros derechos lingüísticos y colocaremos
realmente a prueba a la sociedad y las instituciones por
reconocer estos derechos.
-Sólo por medio del uso social comprobaremos que nuestro idioma
es útil en todas las dimensiones de la vida mapuche
contemporánea y podremos detectar dónde tenemos dificultades
para expresarnos plenamente en mapuzugun.
-Sólo por medio del uso social podremos evaluar la pertinencia
de la forma de escribir nuestra lengua. En abstracto no
avanzamos, los problemas se resuelven en la práctica.
-Sólo por medio del uso social daremos el ejemplo a seguir a los
hablantes y a quienes tienen la voluntad de aprender para
hablarlo y escribirlo, y por sobre todo a los niños y niñas
mapuche.
-Sólo por medio del uso social estimularemos a los demás a
comunicarse en mapuzugun, aumentaremos con ello, la conciencia y
la lealtad lingüística de nuestra población.
En síntesis, consideramos que sólo la movilización ciudadana del
Wallmapu en torno al uso social del mapuzugun y la defensa de
nuestros derechos lingüísticos, puede ofrecer las energías para
que una política de revitalización de nuestra lengua cumpla sus
objetivos. Se trata de que el mapuzugun sea usado por los
ciudadanos del Wallmapu en todas las esferas de su vida y se
garantice a nuestra lengua su proyección futura, alejándola
definitivamente de la amenaza de muerte que se tiene en la
actualidad.
Plataformas ciudadanas
Por todo lo anterior consideramos necesaria la articulación de
personas que se aboquen, de manera práctica y masiva, a la
movilización lingüística de la ciudadanía del Wallmapu para la
defensa y promoción de nuestra lengua. Hablamos de la necesidad
de constituir organizaciones ciudadanas en favor del mapuzugun.
Miembros de comunidades, mapuches del campo y la ciudad,
ancianos, jóvenes, estudiantes, trabajadores, hablantes de
mapuzugun y no hablantes, hombres y mujeres están todos llamados
a constituirlas. Se debe tratar de un esfuerzo amplio, que
involucre a todos. El mapuzngun no es patrimonio ni exclusividad
de lingüísticas, tampoco de tal o cual comunidad y mucho menos
de ningúna organización, sino de un pueblo, de un colectivo
humano diverso y dispuesto a trabajar para salvar su principal
patrimonio y seña de identidad. Sólo este esfuerzo hace
coherente el discurso de defensa de la cultura y la cosmovisión.
En términos más concretos los objetivos que podrían guiar la
acción de estas organizaciones ciudadanas podrían ser:
-Fomentar una mayor conciencia lingüística, por medio de
campañas y acciones públicas que realcen el valor del mapuzugun
como el principal elemento de la cultura mapuche y del Wallmapu.
-Fomentar una mayor lealtad hacia el mapuzugun por medio de
acciones prácticas que permitan a los ciudadanos y ciudadanas
del Wallmapu hacer uso oral y escrito del mapuzugun en todos los
ámbitos de su vida.
-Promover la movilización ciudadana por los derechos
lingüísticos del pueblo mapuche y denunciar públicamente los
actos de violación de estos derechos.
Las acciones de estas asociaciones ciudadanas deberían ir
orientadas a la sociedad y las instituciones. Por ejemplo:
-Formar –mediante cursos y talleres- a cientos, miles de
mapuches hablantes como “dinamizadores lingüísticos” para que
adquieran no sólo la habilidad de escribir en mapuzugun, sino
las conciencia y voluntad de actuar en sus círculos y redes de
trabajo, familiares y de amigos como verdaderos catalizadores
del uso de la lengua, dando el ejemplo y estimulando el uso
cotidiano del mapuzugun.
-Estimular de manera urgente, junto a los “dinamizadores
lingüísticos”, el registro y la recopilación de las fuentes
orales (epew, gütram, wewpin, kollaqtun, ülkantun, pentukun,
piam, ayekan), para preservar y difundir el patrimonio oral.
-Monitorear el respeto a los derechos lingüísticos del pueblo
mapuche y denunciar públicamente los actos de violación de estos
derechos.
-Promocionar los nombres propios mapuche en las secciones de
maternidad de hospitales públicos y en las oficinas del Registro
Civil.
-Restaurar la toponimia original en mapuzugun, tanto de calles,
pueblos, ciudades, plazas, ríos o valles, haciendo uso de la
memoria de los fütakeche de las zonas en cuestión, así como de
la documentación histórica.
-Realizar campañas públicas que valoren y realcen el mapuzugun y
que incentiven a su conocimiento y uso.
-Fomentar la realización de concursos de cuentos, poesías y
festivales de canto en mapuzugun.
-Ofrecer cursos populares de enseñanza del mapuzugun.
-Ofrecer servicio de traducciones, para la elaboración de
textos, letreros, afiches y folleteria.
En el caso de las instituciones las acciones deben ir orientadas
a demandar:
-El uso del mapuzugun en la documentación pública
-La incorporación del mapuzugun en todos los rótulos de las
oficinas públicas
-La creación de servicios de formación para funcionarios
bilingües. En cada oficina de la administración pública debe
haber por lo menos un funcionario que pueda atender al público
en mapuzugun y que efectivamente tenga la conciencia y
preparación para hacerlo.
-El uso correcto de los nombres propios en mapuzugun en el
Registro Civil.
-El uso del mapuzugun en toda la señalética vial del Wallmapu,
restaurando la toponimia original en mapuzugun.
-El cambio de los nombres de comunas a partir del nombre
original del lugar.
-La incorporación del mapuzugun en los medios de comunicación.
En todos los casos las acciones deben asegurar que en toda
escritura pública bilingüe, el mapuzugun vaya primero que el
castellano, dejando de manifiesto su carácter de lengua propia
del Wallmapu.
Estas son sólo algunas acciones posibles a realizar en pro de la
defensa de nuestra lengua y los derechos lingüísticos de nuestro
pueblo. Creemos que sólo de esta forma, avanzando en la
práctica, fomentando la militancia lingüística en el mapuzugun,
forzamos los cambios en las políticas públicas en el estado y
despertamos una mayor conciencia y militancia lingüística en
nuestro pueblo. No podemos esperar a que sea la actual clase
política chilena-argentina la impulse la revitalización del
mapuzugun, después de todo, el objetivo de ellos es asimilarnos
y para ello la desaparición definitiva del mapuzugun en
fundamental. Al igual que otras naciones oprimidas, al igual que
otras minorías nacionales que han logrado recuperar su lengua,
nosotros debemos impulsar un movimiento social en pro del
mapuzugun y tomar la iniciativa. Sólo de esta forma podremos
decir “Petu mogeleiñ”.
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