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Con
una población superior a 730.000 personas, los mapuche
somos uno de los pueblos originarios con mayor población
de América. Según el Censo realizado el año 2002, en
Chile hay 604.667 personas que se autoidentificaron como
mapuche, ubicándose la mayoría (323.131 personas) en su
territorio histórico, el que engloba a varias comunas de
la Región del Biobío, toda la Región de La Araucanía y
gran parte de la Región de Los Lagos. La diáspora es
importante: unas 180.000 personas en la aglomeración de
Santiago (capital de Chile). Igualmente una importante
presencia existe en Valparaíso y Concepción (segunda y
tercera ciudades chilenas). Según el censo, el 60% del
total de la población mapuche es urbana. La población
rural (40% del total) es relevante en el Wallmapu, el
País Mapuche: en la Región de la Araucanía el 70% de la
población mapuche se localiza en las áreas rurales.
En Argentina los datos son menos precisos. El censo del
año 2001 se limitó a detectar hogares donde al menos una
persona se reconociera descendiente o perteneciente a un
pueblo indígena. En el 2004-2005 se aplicó la Encuesta
Complementaria de Pueblos Indígenas. Dado la falta de
universalidad de las encuestas, los datos respecto a
población mapuche en Argentina deben ser tomados con
mayor cautela. Esta dio por resultado 113.680 mapuche, a
lo que hay que agregar 10.149 rankülche y 1.585 pampas,
contabilizados por separados, lo cual da una población
mapuche total de 125.414 personas.
Nuestro pueblo fue uno de los pocos pueblos que logró
conservar su independencia ante la conquista española de
América. Es más, desde mediados del siglo XVII, y
gracias a la adopción del caballo, los mapuche se
expanden hacia el este, llegando en el siglo XIX a
ocupar un territorio varias veces superior al original.
La sociedad mapuche de entonces es rica, principalmente
en ganado, con un intenso comercio interno y fronterizo.
La independencia mapuche se mantiene hasta la segunda
mitad del siglo XIX, cuando los Estados chileno y
argentino se lanzan en una guerra de conquista colonial
que culmina en 1883-1885, con el fin de la resistencia
armada mapuche. La invasión militar acarreó la pérdida
de la mayor parte de las tierras y del ganado, y la
integración forzada de la población a las formaciones
estatales de Chile y Argentina convirtiéndonos en
minoría nacional oprimida y colonizada. Esto conllevó a
la pauperización de la población y la erosión de la
cultura y la lengua. El mapuzugun, que sólo décadas
antes era una lengua franca hablada en un amplio
territorio, hoy es una lengua en peligro.
La lengua mapuche
El mapuzugun (palabra compuesta de mapu: «país» o
«tierra», en el sentido de «territorio»; y zugun:
«hablar»), es la lengua propia del Pueblo Mapuche y del
Wallmapu: el País Mapuche. El mapuzugun llegó a ocupar
un vasto territorio en el cono sur de América. A la
llegada de los primeros conquistadores españoles, a
mediados del siglo XVI, la lengua mapuche se extendía
desde el valle del Choapa por el norte (31°S) hasta la
isla de Chillwe (Isla Grande de Chiloé, 44°S) por el
sur, abarcando todo el territorio comprendido entre la
Cordillera de los Andes por el este y el Océano Pacífico
por el oeste. A partir de comienzos del siglo XVII, con
el proceso de expansión mapuche hacia el Puelmapu (las
tierras al oriente de los Andes), la lengua mapuche se
extendió por la Pampa hasta el Atlántico, llegando a
cubrir a comienzos del siglo XIX un territorio varias
veces superior a su área de origen. El mapuzugun pasó a
ser utilizada como lengua franca entre diversos grupos
no mapuche, e inclusive como lengua de evangelización
por los misioneros espanõles. La conservación de un
número significativo de nombres mapuche en la toponimia
da cuenta de esta extraordinaria expansión y uso.
El mapuzugun ha sido una de las lenguas americanas más
estudiadas, y muy tempranamente. Sólo para remitirnos a
las que consideramos las obras fundamentales podemos
destacar en un orden cronológico:
— Luis de Valdivia: Arte y gramática general de la
lengua que corre en todo el Reino de Chile (1606),
— Andrés Febrès: Arte de la lengua general del Reino de
Chile (1764),
— Bernardo Havestadt: Chilidúg’u sive Res Chilienses
(1764),
— Félix José de Augusta: Gramática araucana (1903),
— Alejandro Cañas Pinochet: Estudios de la lengua
veliche (1911),
— Félix José de Augusta: Diccionario araucano-español y
español-araucano (1916).
A este conjunto hay que agregar una importante y
relativamente abundante literatura en mapuzugun. Con
excepción de los trabajos de Manuel Mañkelef se trata
principalmente de nütram, epew, ül y otros relatos,
compilados y editados por estudiosos, pero de autoria
mapuche.
— Rudolf Lenz: Estudios araucanos (1895/97),
— Félix José de Augusta: Lecturas araucanas (1910,
reedición ampliada en 1934, con la colaboración de
Sigifredo de Fraunhäusl),
— Manuel Mañkelef: Comentarios del pueblo araucano: La
Faz social (1910),
— Manuel Mañkelef: Comentarios del pueblo araucano: La
Gimnasia nacional (1911),
— Tomás Guevara: Folklore araucano (1911),
— Tomás Guevara: Las Últimas familias y costumbres
araucanas (1912),
— Manuel Mañkelef: Canciones de Arauco (1914, traducción
al mapuzugun de poesías de Samuel A. Lillo),
— Ernesto Wilhelm de Moesbach: Vida y costumbres de los
indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX
(1930).
Estos listados lo cierra (provisoriamente) la obra
contemporánea más importante y exaustiva sobre el idioma
mapuche, culminación de varias décadas de investigación
del fallecido lingüista Adalberto Salas: El mapuche o
araucano (1992).
Algunas características del mapuzugun
Los primeros misioneros que estudiaron la lengua mapuche
ya destacaban su estabilidad, a pesar de la enorme
extensión geográfica que llegó a cubrir y que todavía
cubre. Este atributo, confirmado por la lingüística
moderna, es asociado principalmente a la regularidad de
sus reglas internas. Las diferencias dialectales,
fenómeno que afecta a todas las lenguas, estaba presente
en el mapuzugun, pero eran de escasa magnitud,
existiendo plena intercomprención entre todas las
variantes. El mayor distanciamiento actual de una
variante a otra obedece a fenómenos externos, acelerados
por la imposición del castellano.
El mapuzugun se caracteriza por ser una lengua
aglutinante. Posee numerosos sufijos, que aglutinados
bajo determinadas reglas estrictas pueden llegar a
elaborar complejos enunciados, palabras u oraciones.
Para graficar esta característica, veamos el siguiente
enunciado como ejemplo:
zi-pu-pe-la-y-afu-yu «¿si no la alcanzamos?»
Esta frase esta compuesta de la raíz verbal zi
«alcanzar» y cinco sufijos que tienen distintos
significados:
zi: raíz verbal, «alcanzar»
pu: sufijo locativo, ubica el enunciado en un lugar
alejado del o los hablantes, allá.
pe-la: son dos sufijos diferentes, pero que juntos dan
al enunciado un sentido dubitativo.
y: se agregar para dar acomodación fonética ante la
unión de la misma vocal -a
afu: sufijo de tiempo futuro, que en este contexto se
utiliza como condicional
yu: sufijo de segunda persona dual (nosotros dos).
Otra característica del mapuzugun es su poder de
verbalización. Distinguida como la «lengua del verbo»,
en el mapuzugun se puede verbalizar casi todo. La
verbalización directa de sustantivos en mapuzugun es muy
común. Este proceso, que en otras lenguas requiere de
otros recursos, en mapuzugun puede hacerse directamente
sobre el sustantivo. En algunos casos agregando la
terminación –n:
ruka «casa» ruka-n «hacer casa»
kofke «pan» kofke-n «hacer pan»
El verbalizador de sustantivos más productivo es el
sufijo -tu. Su significado podría traducirse como
«ejecutar la acción apropiada a tal sustantivo».
kofke «pan» kofke-tu «comer pan»
koyla «mentira» koyla-tu «mentir»
papel «papel» papel-tu «leer»
Situación actual
Al referirnos a la situación actual del mapuzugun,
quisieramos considerar tres aspectos. Uno global, su
situación disglósica respecto al castellano; luego el
porcentaje aproximado de hablantes que actualmente
existen en nuestro pueblo; y por último los cambios que
están experimentando las estructuras internas del
mapuzugun.
Respecto al estado del mapuzugun en la actualidad,
podemos sintetizarlo en su situación diglósica respecto
al castellano. Mientras el castellano es la lengua de la
escuela, de la administración pública y del uso social
masivo, que reafirma su prestigio, el mapuzugun se
restringe al ámbito familiar, comunitario y rural.
Incluso allí, debido a la incorporación masiva de los
medios de comunicación (radio y televisión), el
castellano ha ido ganando mucho terreno, en desmedro del
mapuzugun.
Es cierto que en los últimos años la lengua mapuche ha
sido objeto de una mayor preocupación, y con ello ha
logrado una mayor visualización en el espacio público.
Ello es efectivo sobre todo en la educación, donde las
instituciones públicas y algunas privadas han
implementado programas de educación intercultural
bilingue. Sin embargo, dichas experiencias son limitadas
y parciales. Ellas no han permeado todo el sistema
educativo ahí donde la población mapuche es relevante,
ni tampoco el mapuzugun se ha constituido en una lengua
de enseñanza: la lengua sólo es enseñada, por lo demás a
niveles tan básicos que impiden a todas luces hablar en
propiedad de programas bilingües. A esto hay que agregar
la carencia de instrumentos jurídicos que «impongan» su
uso de forma oficial, restringiéndose su utilización
visual en algunos servicios públicos a criterios
simbólicos de respeto a la diversidad. Además, en los
medios de comunicación, a excepción de algunas
experiencias muy localizadas de radios comunitarias, el
mapuzugun no tiene ninguna presencia. Todo esto redunda
en la minorización y desplazamiento de la lengua
mapuche, y en la pérdida de la lealtad lingüística.
Sobre el número de hablantes no hay datos precisos. Se
carece de estudios sociolinguisticos de conjunto, los
que se han hecho se refieren a situaciones geográficas
muy específicas que no permiten un conocimiento global
de la situación. Sin embargo, en los últimos años, y
como derivado de la importancia adquirida por la
cuestión mapuche, se han realizado algunas encuestas de
perspectiva global, en las cuales también se han
consultado sobre el manejo del mapuzugun. Estos datos
pueden ser referencias importantes, pero no pueden ser
tomados como datos claros ni concluyentes desde el punto
de vista sociolingüístico.
En el caso de Chile, el año 2006 el Centro de Estudios
Públicos (Cep) realizó una encuesta dirigida a 1.487
personas mapuche mayores de 18 años, localizados en las
regiones del Biobío, La Araucanía, Los Lagos y Región
Metropolitina (regiones donde se ubica el 90% de la
población mapuche), siendo el universo de la muestra
370.975 personas. Los resultados más generales arrojaron
que el 24% de los encuestados afirmó hablar mapuzugun en
diversos grados, mientras un 20% manifestó sólo
entenderlo y un 56% no hablarlo ni entenderlo. Por lugar
de residencia, en el area urbana un 14% manifestó
hablarlo en diversos grados, el 23% sólo entenderlo y un
64% no lo habla ni lo entiende. Mientras tanto, en el
área rural un 40% expresó que lo habla en diversos
grados, un 15% sólo lo entiende y un 44% no lo habla ni
lo entiende.
Si proyectamos los primeros porcentajes a las cifras de
población mapuche del universo de la muestra (y que se
basan en el censo del 2002), se estimaría que unas
89.034 persona mayores de 18 años hablan mapuzugun en
diversos grados, 74.195 sólo lo entienden, pero no la
hablan, y 207.746 no lo hablan ni lo entienden. Además
si proyectáramos al universo de la muestra el 10% de
mayores de 18 años no considerados en la muestra,
tendríamos 41.223 personas, de las cuales 9.893
hablarían la legua en diversos grados, 8.244 sólo la
entenderían y 23.084 no la hablarían ni la entenderían.
Agregemos el hecho de que los menores de 18 años no
fueron considerados en la encuesta; si bien en este
rango de edad el porcentaje de hablantes sea
probablemente menor, hay de todas maneras un número
importante de niños y jóvenes que hablan mapuzugun,
sobre todo aquellos que viven en las comunidades rurales
donde la lengua es de uso cotidiano. Haciendo estos
alcances podríamos indicar estimativamente que el
mapuzugun en Chile debe ser hablado por más de 100.000
personas.
En el caso de Argentina la encuesta complementaria
también consultó respecto al conocimiento y uso de la
lengua. Según sus resultados el 17,3 por ciento de la
población mapuche mayor de cinco años declaró hablar o
entender la lengua, es decir 17.891 personas. A lo que
habría que agregar el 4,8 por ciento de los 9.363
Rankülche, es decir 449 personas más, y una muy pequeña
población de los pampa, sin datos respecto de la lengua.
Si tomamos en conjunto los datos ofrecidos por las
encuestas, considerando además los menores de 18 años no
considerados en la encuesta del Cep, se puede estimar
que más de 200.000 personas hablan o entienden mapuzugun
a ambos lados de la cordillera de los Andes. Esto es muy
relevante, puesto que refleja que nuestro pueblo aun
tiene objetivamente una base social importante
susceptible de movilizar para la revitalización
lingüística. De hecho los especialistas consideran que
una lengua tiene mayores posibilidades de revitalizarse
cuando se adoptan medidas políticas-jurídicas tendientes
a salvaguardarla mediante su oficialización, pero además
agregan que ello no es suficiente, si la lengua no
cuenta con una base poblacional importante, unos 100.000
hablantes. Por debajo de esta cifra la tarea no es
imposible, pero disminuyen las probabilidades de la
recuperación. Agregemos a esto las condiciones
subjetivas: según el Cep, la mayoría de los encuestados,
un 57%, considera que el hablar el mapuzugun es el
principal elemento que define a una persona como
mapuche. Así mismo, el 52% considera que la lengua es el
principal elemento para mantener la cultura mapuche, y
un 56% considera que el mapuzugn debería ser enseñado de
modo obligatorio a lo niños y niñas mapuche. Para el
caso del Puelmapu carecemos de información global sobre
estos temas, pero trabajos específicos, sobre todo de
los últimos años, dan cuenta también de la importancia
de la lengua en la reivindicación mapuche, así como el
interés por revitalizar el mapuzugun.
Entre los cambios más importantes que han ido
experimentando las estructuras internas del mapuzugun se
encuentra su deterioro sintáctico, con la pérdida de la
aglutinación y la aplicación de la estructura
castellana, por ejemplo:
<Iñche yemean mamüll> en vez de <mamülltumean>, «voy a
buscar leña» (2).
También el deterioro morfológico es importante, con la
introducción directa de palabras castellanas, incluso en
circunstancias que el significado de dicha palabra se
encuentra en mapuzugun, por ejemplo:
<entendewayu> en vez de <azümüwayu>, «nos vamos a
entender».
Por último, su deterioro fonético, con el reemplazo de
sonidos, situación también inducida por la predominancia
del castellano. Tomemos los siguientes ejemplos:
Reemplazo del sonido ñ por n: <mollfun> en vez de
<mollfüñ> (sangre); ü por u: <tromu> en vez de <tromü>
(nube).
Perspectivas futuras: Una política lingüística a favor
del mapuzugun
En una perspectiva de futuro, la aspiración estratégica
del Pueblo Mapuche es hacer del mapuzugun nuevamente la
lengua de comunicación preferente de sus miembros. El
alcance de esta aspiración, para dejar de ser un simple
ideal, requiere de la implementación de una política
lingüística específica a favor del mapuzugun. Dicha
política deberá tratar dos aspectos: la planificación
del corpus y la planificación del estatus de la lengua.
Con la primera, se pretende adaptar al mapuzugun a las
necesidades contemporáneas de nuestros actuales y
futuros hablantes, lo que pasará por una intervención
deliberada en el mapuzugun, y cuya tarea principal, sin
lugar a dudas, es la estandarización y la adopción
definitiva de una forma de escritura. Despejado esto se
debe avanzar en la elaboración de gramáticas,
diccionarios, y la creación de nuevas palabras que
permitan hablar del mundo contemporáneo desde el
mapuzugun. La artículación de estas acciones pueden ser
las primeras tareas que se imponga una Academia de la
Lengua Mapuche.
Con la planificación del estatus se trataría de normar y
promover el uso del mapuzugun en el espacio público,
teniendo como objetivo estratégico la oficialización
regional del mapuzugun, en tanto lengua propia del País
Mapuche. Una de las primeras áreas que se debe abordar
es la educación, colocando especial énfasis en el diseño
de programas de inmersión lingüística, tanto en el medio
rural como en el urbano. Una estrategia como esta
tendría sus límites de entrada. Aunque haya voluntad
política (que ya sabemos que será limitada) nos
encontraríamos con algunos problemas técnicos –limitadas
capacidades lingüísticas de los profesores y falta de
material didáctico pertinente, entre otros–, que una
política lingüística deberá enfrentar.
Por ello, se debe impulsar un plan general que permita
la formación de educadores de párvulos y profesores de
enseñanza básica competentes en mapuzugun, así como
capacitar en un mayor manejo del mapuzugun al cuerpo
docente de la región. Hay que incentivar la elaboración
y publicación de material educativo en lengua mapuche y
para la enseñanza de la lengua en todos los niveles
educativos. Esto requerirá un compromiso más concreto de
parte de las universidades regionales, a las cuales se
le debe exigir la apertura de carreras que permitan
formar a los nuevos educadores. En la mayoría de las
universidades asentadas en el territorio mapuche
predominan los estudos sobre el mapuzugun, pero donde la
lengua no es considerada en el curriculum educativo de
la generalidad de las carreras.
Un paso fundamental es la creación de un organismo
abocado a la promoción del mapuzugun mediante acciones
prácticas que incentiven su uso oral y escrito. Entre
otros objetivos este organismo podría abocarse a:
— Recopilar y almacenar toda información relativa al
mapuzugun: libros, textos, videos y sobre todo fuentes
orales, epew, kollaq, ül entre otras. Como forma
concreta de preservar el patrimonio oral, antes que se
pierda.
— Monitorear la situación actual del mapuzugun
diseñando, solo o en conjunto con otras instituciones,
estudios sociolingüísticos para todo el Wallmapu o áreas
importantes.
— Monitorear el respeto a los derechos linguísticos
mapuche y denunciar los actos de violación de estos
derechos.
— Diseñar y ejecutar campañas de motivación de uso oral
y escrito del mapuzugun.
— Formar a monitores lingüísticos por medio de la
preparación de materiales y cursos, para que hablantes
mapuche adquieran la habilidad de escribir en mapuzugun,
creando para ello nucleos de trabajo en las distintas
comunas y comunidades.
— Ofrecer cursos de mapuzugun y labores de traducción,
actividades que pueden proyectarse como buena
alternativa laboral, lo cual contribuye a aumentar el
prestigio de quienes manejan el mapuzugun y del idioma
mismo.
Todas estas acciones mostraran que el conocimiento y
manejo del mapuzugun tiene utilidad y es un motivo de
orgullo. La lengua no tiene por qué ir asociada con la
pobreza y la marginación. La revitalización del
mapuzugun reafirma el caracter mapuche del Wallmapu,
refuerza nuestra identidad nacional y la confianza en el
futuro como pueblo.
1. Su autor es profesor
de Historia y Geografía. Master en Ciencia Política.
Actualmente es responsable de la relaciones políticas
internacionales de Wallmapuwen.
2. Los ejemplos
utilizados en esta parte han sido tomados de Chiodi &
Loncon 1999.
Referencias
Centro de Estudios Públicos [Chile] 2006. – Los mapuche
rurales y urbanos hoy: Datos de una encuesta. - Santiago
de Chile: Centro de Estudios Públicos, 2006. -
www.cepchile.cl
Chiodi, Francesco & Elisa Loncon 1999. – Crear Nuevas
Palabras: Innovación y expansión de los recursos
lexicales del mapuzugun. - Temuko: Instituto de Estudios
Indígenas, Universidad de la Frontera & Corporación
Nacional de Desarrollo Indígena, 1999, 287 p.
Instituto Nacional de Estadísticas [Chile] 2003. -
Resultados Generales Censo de Población y Vivienda:
2002. - Santiago de Chile: Instituto Nacional de
Estadística, 2003. - Disco Compacto.
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos [Argentina]
2004/05. – Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas
(ECPI) 2004-2005 - Complementaria del Censo Nacional de
Población, Hogares y Viviendas 2001. - Buenos Aires:
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, 2004/05. -
www.indec.mecon.gov.ar
Wallmapuwen 2006. – «Política Lingüística», in: Programa
Político de Wallmapuwen, Partido Político Mapuche. -
Temuko, noviembre 2006. - www.wallmapuwen.cl
Anexo:
Obras fundamentales sobre la lengua mapuche o en
mapuzugun, ordenadas cronológicamente
Valdivia, Luis de 1606. — Arte y gramática general de la
lengua que corre en todo el Reino de Chile. - Lima:
Francisco del Canto, 1606. • Reed.: Sevilla: Thomás
López de Haro, 1684, 174 p.
Febrès, Andrés 1764. — Arte de la lengua general del
Reino de Chile. - Lima: calle de la Encarnación, 1765,
682 p. - Compuesto en 1764.
Havestadt, Bernardo 1764. — Chilidúg’u, sive Res
Chilienses. - Monasteri Westphaliæ typis
Aschendorfianis, 1777, 3 vols.
Lenz, Rudolf 1895/97. — Estudios araucanos: Materiales
para el estudio de la lengua, la literatura y las
costumbres de los indios mapuche o araucanos. - Santiago
de Chile: Cervantes, 1895/97, li+482 p.
Augusta, Félix José de 1903. — Gramática araucana. -
Valdivia: Imprenta Central J. Lampert, 1903, 408 p.
Guevara, Tomás 1910. — Folklore araucano: Refranes,
cantos, procedimientos industriales, costumbres
prehispánicas. - Santiago de Chile: Cervantes, 1911,
vol. VI de la serie, 288 p. • Ed. preliminar en Anales
de la Universidad de Chile, 1910.
Mañkelef, Manuel 1910. — «Comentarios del pueblo
araucano: La Faz social». - In: Anales de la Universidad
de Chile, Santiago de Chile, 1er semestre 1911, vol.
CXXVIII, p. 395-450. - Suscrito en Temuko, 20 de agosto
de 1910.
Augusta, Félix José de 1910/34. — Lecturas araucanas.
(2ª ed. aumentada y enmendada). - Padre Las Casas:
Imprenta San Francisco, 1934, 339 p. - Con la
colaboración de Sigifredo de Fraunhaüsl.
Cañas Pinochet, Alejandro 1911. — Estudios de la lengua
veliche. - Santiago de Chile: Imprenta Barcelona, 1911.
- In: Cuarto Congreso Científico (1º Panamericano), vol.
XI, p. 143-330.
Mañkelef, Manuel 1911. — «Comentarios del pueblo
araucano: La Gimnasia nacional». - In: Anales de la
Universidad de Chile, Santiago de Chile, febrero 1914,
vol. CXXXI, p. 257-301, 801-883 + 13 p. con 16 figuras.
- Suscrito en Temuko, 31 de mayo de 1911.
Guevara, Tomás 1912. — Las Últimas familias y costumbres
araucanas. - Santiago de Chile: Imprenta Barcelona,
1913, vol. VII de la serie, 327 p. • Ed. preliminar en
Anales de la Universidad de Chile, 1912.
Mañkelef, Manuel 1914. — «Canciones de Arauco». - In:
Anales de la Universidad de Chile, Santiago de Chile,
julio/agosto 1915, vol. CXXXVII, p. 589-641. - Suscrito
en Temuko, junio 1914. - Traducción al mapuzugun de
poesías de Samuel A. Lillo.
Augusta, Félix José de 1916. — Diccionario
araucano-español y español-araucano. - Santiago de
Chile: Imprenta Universitaria, 1916. - 2 vols., 291+15,
421 p.
Moesbach, Ernesto Wilhelm de (ed.) 1930. — Vida y
costumbres de los indígenas araucanos en la segunda
mitad del siglo XIX. - Santiago de Chile: Cervantes,
1930, 464 p. • Reed. copia facsimilar: Pascual Coña:
Memorias de un cacique mapuche. - Santiago de Chile:
ICIRA, 1973. - Varias reediciones.
Salas, Adalberto 1992. — El Mapuche o araucano:
Fonología, gramática y antología de cuentos. - Madrid:
Mapfre, 1992. - Col. Lenguas y Literaturas Indígenas,
398 p.
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