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Por Víctor Naguil
Mapuzugun: la lengua del País Mapuche
· "Es cierto que en los últimos años la lengua mapuche ha sido objeto de una mayor preocupación, y con ello ha logrado una mayor visualización en el espacio público. Ello es efectivo sobre todo en la educación, donde las instituciones públicas y algunas privadas han implementado programas de educación intercultural bilingue. Sin embargo, dichas experiencias son limitadas y parciales".

SÁBADO 21 DE FEBRERO DE 2009  /  Foto: Pablo Díaz


amulzugun / + noticias
 

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Con una población superior a 730.000 personas, los mapuche somos uno de los pueblos originarios con mayor población de América. Según el Censo realizado el año 2002, en Chile hay 604.667 personas que se autoidentificaron como mapuche, ubicándose la mayoría (323.131 personas) en su territorio histórico, el que engloba a varias comunas de la Región del Biobío, toda la Región de La Araucanía y gran parte de la Región de Los Lagos. La diáspora es importante: unas 180.000 personas en la aglomeración de Santiago (capital de Chile). Igualmente una importante presencia existe en Valparaíso y Concepción (segunda y tercera ciudades chilenas). Según el censo, el 60% del total de la población mapuche es urbana. La población rural (40% del total) es relevante en el Wallmapu, el País Mapuche: en la Región de la Araucanía el 70% de la población mapuche se localiza en las áreas rurales.

En Argentina los datos son menos precisos. El censo del año 2001 se limitó a detectar hogares donde al menos una persona se reconociera descendiente o perteneciente a un pueblo indígena. En el 2004-2005 se aplicó la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas. Dado la falta de universalidad de las encuestas, los datos respecto a población mapuche en Argentina deben ser tomados con mayor cautela. Esta dio por resultado 113.680 mapuche, a lo que hay que agregar 10.149 rankülche y 1.585 pampas, contabilizados por separados, lo cual da una población mapuche total de 125.414 personas.

Nuestro pueblo fue uno de los pocos pueblos que logró conservar su independencia ante la conquista española de América. Es más, desde mediados del siglo XVII, y gracias a la adopción del caballo, los mapuche se expanden hacia el este, llegando en el siglo XIX a ocupar un territorio varias veces superior al original. La sociedad mapuche de entonces es rica, principalmente en ganado, con un intenso comercio interno y fronterizo. La independencia mapuche se mantiene hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando los Estados chileno y argentino se lanzan en una guerra de conquista colonial que culmina en 1883-1885, con el fin de la resistencia armada mapuche. La invasión militar acarreó la pérdida de la mayor parte de las tierras y del ganado, y la integración forzada de la población a las formaciones estatales de Chile y Argentina convirtiéndonos en minoría nacional oprimida y colonizada. Esto conllevó a la pauperización de la población y la erosión de la cultura y la lengua. El mapuzugun, que sólo décadas antes era una lengua franca hablada en un amplio territorio, hoy es una lengua en peligro.


La lengua mapuche

El mapuzugun (palabra compuesta de mapu: «país» o «tierra», en el sentido de «territorio»; y zugun: «hablar»), es la lengua propia del Pueblo Mapuche y del Wallmapu: el País Mapuche. El mapuzugun llegó a ocupar un vasto territorio en el cono sur de América. A la llegada de los primeros conquistadores españoles, a mediados del siglo XVI, la lengua mapuche se extendía desde el valle del Choapa por el norte (31°S) hasta la isla de Chillwe (Isla Grande de Chiloé, 44°S) por el sur, abarcando todo el territorio comprendido entre la Cordillera de los Andes por el este y el Océano Pacífico por el oeste. A partir de comienzos del siglo XVII, con el proceso de expansión mapuche hacia el Puelmapu (las tierras al oriente de los Andes), la lengua mapuche se extendió por la Pampa hasta el Atlántico, llegando a cubrir a comienzos del siglo XIX un territorio varias veces superior a su área de origen. El mapuzugun pasó a ser utilizada como lengua franca entre diversos grupos no mapuche, e inclusive como lengua de evangelización por los misioneros espanõles. La conservación de un número significativo de nombres mapuche en la toponimia da cuenta de esta extraordinaria expansión y uso.

El mapuzugun ha sido una de las lenguas americanas más estudiadas, y muy tempranamente. Sólo para remitirnos a las que consideramos las obras fundamentales podemos destacar en un orden cronológico:

— Luis de Valdivia: Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reino de Chile (1606),
— Andrés Febrès: Arte de la lengua general del Reino de Chile (1764),
— Bernardo Havestadt: Chilidúg’u sive Res Chilienses (1764),
— Félix José de Augusta: Gramática araucana (1903),
— Alejandro Cañas Pinochet: Estudios de la lengua veliche (1911),
— Félix José de Augusta: Diccionario araucano-español y español-araucano (1916).


A este conjunto hay que agregar una importante y relativamente abundante literatura en mapuzugun. Con excepción de los trabajos de Manuel Mañkelef se trata principalmente de nütram, epew, ül y otros relatos, compilados y editados por estudiosos, pero de autoria mapuche.

— Rudolf Lenz: Estudios araucanos (1895/97),
— Félix José de Augusta: Lecturas araucanas (1910, reedición ampliada en 1934, con la colaboración de Sigifredo de Fraunhäusl),
— Manuel Mañkelef: Comentarios del pueblo araucano: La Faz social (1910),
— Manuel Mañkelef: Comentarios del pueblo araucano: La Gimnasia nacional (1911),
— Tomás Guevara: Folklore araucano (1911),
— Tomás Guevara: Las Últimas familias y costumbres araucanas (1912),
— Manuel Mañkelef: Canciones de Arauco (1914, traducción al mapuzugun de poesías de Samuel A. Lillo),
— Ernesto Wilhelm de Moesbach: Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX (1930).


Estos listados lo cierra (provisoriamente) la obra contemporánea más importante y exaustiva sobre el idioma mapuche, culminación de varias décadas de investigación del fallecido lingüista Adalberto Salas: El mapuche o araucano (1992).


Algunas características del mapuzugun


Los primeros misioneros que estudiaron la lengua mapuche ya destacaban su estabilidad, a pesar de la enorme extensión geográfica que llegó a cubrir y que todavía cubre. Este atributo, confirmado por la lingüística moderna, es asociado principalmente a la regularidad de sus reglas internas. Las diferencias dialectales, fenómeno que afecta a todas las lenguas, estaba presente en el mapuzugun, pero eran de escasa magnitud, existiendo plena intercomprención entre todas las variantes. El mayor distanciamiento actual de una variante a otra obedece a fenómenos externos, acelerados por la imposición del castellano.

El mapuzugun se caracteriza por ser una lengua aglutinante. Posee numerosos sufijos, que aglutinados bajo determinadas reglas estrictas pueden llegar a elaborar complejos enunciados, palabras u oraciones. Para graficar esta característica, veamos el siguiente enunciado como ejemplo:

zi-pu-pe-la-y-afu-yu «¿si no la alcanzamos?»

Esta frase esta compuesta de la raíz verbal zi «alcanzar» y cinco sufijos que tienen distintos significados:

zi: raíz verbal, «alcanzar»
pu: sufijo locativo, ubica el enunciado en un lugar alejado del o los hablantes, allá.
pe-la: son dos sufijos diferentes, pero que juntos dan al enunciado un sentido dubitativo.
y: se agregar para dar acomodación fonética ante la unión de la misma vocal -a
afu: sufijo de tiempo futuro, que en este contexto se utiliza como condicional
yu: sufijo de segunda persona dual (nosotros dos).

Otra característica del mapuzugun es su poder de verbalización. Distinguida como la «lengua del verbo», en el mapuzugun se puede verbalizar casi todo. La verbalización directa de sustantivos en mapuzugun es muy común. Este proceso, que en otras lenguas requiere de otros recursos, en mapuzugun puede hacerse directamente sobre el sustantivo. En algunos casos agregando la terminación –n:

ruka «casa» ruka-n «hacer casa»
kofke «pan» kofke-n «hacer pan»

El verbalizador de sustantivos más productivo es el sufijo -tu. Su significado podría traducirse como «ejecutar la acción apropiada a tal sustantivo».

kofke «pan» kofke-tu «comer pan»
koyla «mentira» koyla-tu «mentir»
papel «papel» papel-tu «leer»


Situación actual


Al referirnos a la situación actual del mapuzugun, quisieramos considerar tres aspectos. Uno global, su situación disglósica respecto al castellano; luego el porcentaje aproximado de hablantes que actualmente existen en nuestro pueblo; y por último los cambios que están experimentando las estructuras internas del mapuzugun.

Respecto al estado del mapuzugun en la actualidad, podemos sintetizarlo en su situación diglósica respecto al castellano. Mientras el castellano es la lengua de la escuela, de la administración pública y del uso social masivo, que reafirma su prestigio, el mapuzugun se restringe al ámbito familiar, comunitario y rural. Incluso allí, debido a la incorporación masiva de los medios de comunicación (radio y televisión), el castellano ha ido ganando mucho terreno, en desmedro del mapuzugun.

Es cierto que en los últimos años la lengua mapuche ha sido objeto de una mayor preocupación, y con ello ha logrado una mayor visualización en el espacio público. Ello es efectivo sobre todo en la educación, donde las instituciones públicas y algunas privadas han implementado programas de educación intercultural bilingue. Sin embargo, dichas experiencias son limitadas y parciales. Ellas no han permeado todo el sistema educativo ahí donde la población mapuche es relevante, ni tampoco el mapuzugun se ha constituido en una lengua de enseñanza: la lengua sólo es enseñada, por lo demás a niveles tan básicos que impiden a todas luces hablar en propiedad de programas bilingües. A esto hay que agregar la carencia de instrumentos jurídicos que «impongan» su uso de forma oficial, restringiéndose su utilización visual en algunos servicios públicos a criterios simbólicos de respeto a la diversidad. Además, en los medios de comunicación, a excepción de algunas experiencias muy localizadas de radios comunitarias, el mapuzugun no tiene ninguna presencia. Todo esto redunda en la minorización y desplazamiento de la lengua mapuche, y en la pérdida de la lealtad lingüística.

Sobre el número de hablantes no hay datos precisos. Se carece de estudios sociolinguisticos de conjunto, los que se han hecho se refieren a situaciones geográficas muy específicas que no permiten un conocimiento global de la situación. Sin embargo, en los últimos años, y como derivado de la importancia adquirida por la cuestión mapuche, se han realizado algunas encuestas de perspectiva global, en las cuales también se han consultado sobre el manejo del mapuzugun. Estos datos pueden ser referencias importantes, pero no pueden ser tomados como datos claros ni concluyentes desde el punto de vista sociolingüístico.

En el caso de Chile, el año 2006 el Centro de Estudios Públicos (Cep) realizó una encuesta dirigida a 1.487 personas mapuche mayores de 18 años, localizados en las regiones del Biobío, La Araucanía, Los Lagos y Región Metropolitina (regiones donde se ubica el 90% de la población mapuche), siendo el universo de la muestra 370.975 personas. Los resultados más generales arrojaron que el 24% de los encuestados afirmó hablar mapuzugun en diversos grados, mientras un 20% manifestó sólo entenderlo y un 56% no hablarlo ni entenderlo. Por lugar de residencia, en el area urbana un 14% manifestó hablarlo en diversos grados, el 23% sólo entenderlo y un 64% no lo habla ni lo entiende. Mientras tanto, en el área rural un 40% expresó que lo habla en diversos grados, un 15% sólo lo entiende y un 44% no lo habla ni lo entiende.

Si proyectamos los primeros porcentajes a las cifras de población mapuche del universo de la muestra (y que se basan en el censo del 2002), se estimaría que unas 89.034 persona mayores de 18 años hablan mapuzugun en diversos grados, 74.195 sólo lo entienden, pero no la hablan, y 207.746 no lo hablan ni lo entienden. Además si proyectáramos al universo de la muestra el 10% de mayores de 18 años no considerados en la muestra, tendríamos 41.223 personas, de las cuales 9.893 hablarían la legua en diversos grados, 8.244 sólo la entenderían y 23.084 no la hablarían ni la entenderían. Agregemos el hecho de que los menores de 18 años no fueron considerados en la encuesta; si bien en este rango de edad el porcentaje de hablantes sea probablemente menor, hay de todas maneras un número importante de niños y jóvenes que hablan mapuzugun, sobre todo aquellos que viven en las comunidades rurales donde la lengua es de uso cotidiano. Haciendo estos alcances podríamos indicar estimativamente que el mapuzugun en Chile debe ser hablado por más de 100.000 personas.

En el caso de Argentina la encuesta complementaria también consultó respecto al conocimiento y uso de la lengua. Según sus resultados el 17,3 por ciento de la población mapuche mayor de cinco años declaró hablar o entender la lengua, es decir 17.891 personas. A lo que habría que agregar el 4,8 por ciento de los 9.363 Rankülche, es decir 449 personas más, y una muy pequeña población de los pampa, sin datos respecto de la lengua.

Si tomamos en conjunto los datos ofrecidos por las encuestas, considerando además los menores de 18 años no considerados en la encuesta del Cep, se puede estimar que más de 200.000 personas hablan o entienden mapuzugun a ambos lados de la cordillera de los Andes. Esto es muy relevante, puesto que refleja que nuestro pueblo aun tiene objetivamente una base social importante susceptible de movilizar para la revitalización lingüística. De hecho los especialistas consideran que una lengua tiene mayores posibilidades de revitalizarse cuando se adoptan medidas políticas-jurídicas tendientes a salvaguardarla mediante su oficialización, pero además agregan que ello no es suficiente, si la lengua no cuenta con una base poblacional importante, unos 100.000 hablantes. Por debajo de esta cifra la tarea no es imposible, pero disminuyen las probabilidades de la recuperación. Agregemos a esto las condiciones subjetivas: según el Cep, la mayoría de los encuestados, un 57%, considera que el hablar el mapuzugun es el principal elemento que define a una persona como mapuche. Así mismo, el 52% considera que la lengua es el principal elemento para mantener la cultura mapuche, y un 56% considera que el mapuzugn debería ser enseñado de modo obligatorio a lo niños y niñas mapuche. Para el caso del Puelmapu carecemos de información global sobre estos temas, pero trabajos específicos, sobre todo de los últimos años, dan cuenta también de la importancia de la lengua en la reivindicación mapuche, así como el interés por revitalizar el mapuzugun.

Entre los cambios más importantes que han ido experimentando las estructuras internas del mapuzugun se encuentra su deterioro sintáctico, con la pérdida de la aglutinación y la aplicación de la estructura castellana, por ejemplo:

<Iñche yemean mamüll> en vez de <mamülltumean>, «voy a buscar leña» (2).

También el deterioro morfológico es importante, con la introducción directa de palabras castellanas, incluso en circunstancias que el significado de dicha palabra se encuentra en mapuzugun, por ejemplo:

<entendewayu> en vez de <azümüwayu>, «nos vamos a entender».

Por último, su deterioro fonético, con el reemplazo de sonidos, situación también inducida por la predominancia del castellano. Tomemos los siguientes ejemplos:

Reemplazo del sonido ñ por n: <mollfun> en vez de <mollfüñ> (sangre); ü por u: <tromu> en vez de <tromü> (nube).


Perspectivas futuras: Una política lingüística a favor del mapuzugun


En una perspectiva de futuro, la aspiración estratégica del Pueblo Mapuche es hacer del mapuzugun nuevamente la lengua de comunicación preferente de sus miembros. El alcance de esta aspiración, para dejar de ser un simple ideal, requiere de la implementación de una política lingüística específica a favor del mapuzugun. Dicha política deberá tratar dos aspectos: la planificación del corpus y la planificación del estatus de la lengua. Con la primera, se pretende adaptar al mapuzugun a las necesidades contemporáneas de nuestros actuales y futuros hablantes, lo que pasará por una intervención deliberada en el mapuzugun, y cuya tarea principal, sin lugar a dudas, es la estandarización y la adopción definitiva de una forma de escritura. Despejado esto se debe avanzar en la elaboración de gramáticas, diccionarios, y la creación de nuevas palabras que permitan hablar del mundo contemporáneo desde el mapuzugun. La artículación de estas acciones pueden ser las primeras tareas que se imponga una Academia de la Lengua Mapuche.

Con la planificación del estatus se trataría de normar y promover el uso del mapuzugun en el espacio público, teniendo como objetivo estratégico la oficialización regional del mapuzugun, en tanto lengua propia del País Mapuche. Una de las primeras áreas que se debe abordar es la educación, colocando especial énfasis en el diseño de programas de inmersión lingüística, tanto en el medio rural como en el urbano. Una estrategia como esta tendría sus límites de entrada. Aunque haya voluntad política (que ya sabemos que será limitada) nos encontraríamos con algunos problemas técnicos –limitadas capacidades lingüísticas de los profesores y falta de material didáctico pertinente, entre otros–, que una política lingüística deberá enfrentar.

Por ello, se debe impulsar un plan general que permita la formación de educadores de párvulos y profesores de enseñanza básica competentes en mapuzugun, así como capacitar en un mayor manejo del mapuzugun al cuerpo docente de la región. Hay que incentivar la elaboración y publicación de material educativo en lengua mapuche y para la enseñanza de la lengua en todos los niveles educativos. Esto requerirá un compromiso más concreto de parte de las universidades regionales, a las cuales se le debe exigir la apertura de carreras que permitan formar a los nuevos educadores. En la mayoría de las universidades asentadas en el territorio mapuche predominan los estudos sobre el mapuzugun, pero donde la lengua no es considerada en el curriculum educativo de la generalidad de las carreras.

Un paso fundamental es la creación de un organismo abocado a la promoción del mapuzugun mediante acciones prácticas que incentiven su uso oral y escrito. Entre otros objetivos este organismo podría abocarse a:

— Recopilar y almacenar toda información relativa al mapuzugun: libros, textos, videos y sobre todo fuentes orales, epew, kollaq, ül entre otras. Como forma concreta de preservar el patrimonio oral, antes que se pierda.
— Monitorear la situación actual del mapuzugun diseñando, solo o en conjunto con otras instituciones, estudios sociolingüísticos para todo el Wallmapu o áreas importantes.
— Monitorear el respeto a los derechos linguísticos mapuche y denunciar los actos de violación de estos derechos.
— Diseñar y ejecutar campañas de motivación de uso oral y escrito del mapuzugun.
— Formar a monitores lingüísticos por medio de la preparación de materiales y cursos, para que hablantes mapuche adquieran la habilidad de escribir en mapuzugun, creando para ello nucleos de trabajo en las distintas comunas y comunidades.
— Ofrecer cursos de mapuzugun y labores de traducción, actividades que pueden proyectarse como buena alternativa laboral, lo cual contribuye a aumentar el prestigio de quienes manejan el mapuzugun y del idioma mismo.

Todas estas acciones mostraran que el conocimiento y manejo del mapuzugun tiene utilidad y es un motivo de orgullo. La lengua no tiene por qué ir asociada con la pobreza y la marginación. La revitalización del mapuzugun reafirma el caracter mapuche del Wallmapu, refuerza nuestra identidad nacional y la confianza en el futuro como pueblo.


1. Su autor es profesor de Historia y Geografía. Master en Ciencia Política. Actualmente es responsable de la relaciones políticas internacionales de Wallmapuwen.

2.  Los ejemplos utilizados en esta parte han sido tomados de Chiodi & Loncon 1999.


Referencias

Centro de Estudios Públicos [Chile] 2006. – Los mapuche rurales y urbanos hoy: Datos de una encuesta. - Santiago de Chile: Centro de Estudios Públicos, 2006. - www.cepchile.cl

Chiodi, Francesco & Elisa Loncon 1999. – Crear Nuevas Palabras: Innovación y expansión de los recursos lexicales del mapuzugun. - Temuko: Instituto de Estudios Indígenas, Universidad de la Frontera & Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, 1999, 287 p.

Instituto Nacional de Estadísticas [Chile] 2003. - Resultados Generales Censo de Población y Vivienda: 2002. - Santiago de Chile: Instituto Nacional de Estadística, 2003. - Disco Compacto.

Instituto Nacional de Estadísticas y Censos [Argentina] 2004/05. – Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005 - Complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001. - Buenos Aires: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, 2004/05. - www.indec.mecon.gov.ar

Wallmapuwen 2006. – «Política Lingüística», in: Programa Político de Wallmapuwen, Partido Político Mapuche. - Temuko, noviembre 2006. - www.wallmapuwen.cl



Anexo:

Obras fundamentales sobre la lengua mapuche o en mapuzugun, ordenadas cronológicamente


Valdivia, Luis de 1606. — Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reino de Chile. - Lima: Francisco del Canto, 1606. • Reed.: Sevilla: Thomás López de Haro, 1684, 174 p.

Febrès, Andrés 1764. — Arte de la lengua general del Reino de Chile. - Lima: calle de la Encarnación, 1765, 682 p. - Compuesto en 1764.

Havestadt, Bernardo 1764. — Chilidúg’u, sive Res Chilienses. - Monasteri Westphaliæ typis Aschendorfianis, 1777, 3 vols.

Lenz, Rudolf 1895/97. — Estudios araucanos: Materiales para el estudio de la lengua, la literatura y las costumbres de los indios mapuche o araucanos. - Santiago de Chile: Cervantes, 1895/97, li+482 p.

Augusta, Félix José de 1903. — Gramática araucana. - Valdivia: Imprenta Central J. Lampert, 1903, 408 p.

Guevara, Tomás 1910. — Folklore araucano: Refranes, cantos, procedimientos industriales, costumbres prehispánicas. - Santiago de Chile: Cervantes, 1911, vol. VI de la serie, 288 p. • Ed. preliminar en Anales de la Universidad de Chile, 1910.

Mañkelef, Manuel 1910. — «Comentarios del pueblo araucano: La Faz social». - In: Anales de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1er semestre 1911, vol. CXXVIII, p. 395-450. - Suscrito en Temuko, 20 de agosto de 1910.

Augusta, Félix José de 1910/34. — Lecturas araucanas. (2ª ed. aumentada y enmendada). - Padre Las Casas: Imprenta San Francisco, 1934, 339 p. - Con la colaboración de Sigifredo de Fraunhaüsl.

Cañas Pinochet, Alejandro 1911. — Estudios de la lengua veliche. - Santiago de Chile: Imprenta Barcelona, 1911. - In: Cuarto Congreso Científico (1º Panamericano), vol. XI, p. 143-330.

Mañkelef, Manuel 1911. — «Comentarios del pueblo araucano: La Gimnasia nacional». - In: Anales de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, febrero 1914, vol. CXXXI, p. 257-301, 801-883 + 13 p. con 16 figuras. - Suscrito en Temuko, 31 de mayo de 1911.

Guevara, Tomás 1912. — Las Últimas familias y costumbres araucanas. - Santiago de Chile: Imprenta Barcelona, 1913, vol. VII de la serie, 327 p. • Ed. preliminar en Anales de la Universidad de Chile, 1912.

Mañkelef, Manuel 1914. — «Canciones de Arauco». - In: Anales de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, julio/agosto 1915, vol. CXXXVII, p. 589-641. - Suscrito en Temuko, junio 1914. - Traducción al mapuzugun de poesías de Samuel A. Lillo.

Augusta, Félix José de 1916. — Diccionario araucano-español y español-araucano. - Santiago de Chile: Imprenta Universitaria, 1916. - 2 vols., 291+15, 421 p.

Moesbach, Ernesto Wilhelm de (ed.) 1930. — Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX. - Santiago de Chile: Cervantes, 1930, 464 p. • Reed. copia facsimilar: Pascual Coña: Memorias de un cacique mapuche. - Santiago de Chile: ICIRA, 1973. - Varias reediciones.

Salas, Adalberto 1992. — El Mapuche o araucano: Fonología, gramática y antología de cuentos. - Madrid: Mapfre, 1992. - Col. Lenguas y Literaturas Indígenas, 398 p.


 

 

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