|
Aún
cuando desde Wallmapuwen asumimos una política de
compromiso y centralidad con la Nación Mapuche y nuestro
territorio, el autogobierno que aspiramos para Wallmapu
está estrechamente ligado a la profundización de la vida
democrática del Estado chileno. Dada esta realidad, los
nacionalistas Mapuche no podemos mantenernos al margen
de la vida política de este, al menos en aquellos temas
claves para nuestros intereses como pueblo.
Esto es aún más cierto cuando consideramos que muchas de
las reformas democratizadoras que requerimos para
avanzar en nuestros objetivos suponen intervenir en la
vida política del Estado. Descentralización política,
reformas al financiamiento de los gobiernos locales,
democratización del sistema político y reformas al
actual modelo de Estado, son todos temas claves para
nuestra colectividad y asi fueron consagrados en
nuestras «Bases Programáticas», sancionadas en Noviembre
de 2006 por la Asamblea General.
Desde esta perspectiva, resulta coherente y necesaria
nuestra participación en la «Consulta Indígena»,
impulsada por el «Comisionado Presidencial para Asuntos
Indígenas», Rodrigo Egaña. Aun no compartiendo la forma,
los tiempos y, principalmente, la orientación
comunitarista de las propuestas gubernamentales, ser
parte de este debate es una responsabilidad que no
podemos eludir frente a nuestro pueblo.
Análisis de las propuestas
Para Wallmapuwen representación política mapuche es
sinónimo de autodeterminación. Hasta fines del siglo XIX
como pueblo gozamos de soberanía y existencia nacional
en nuestro propio territorio independiente, que se regia
por sus propias leyes y autoridades, permitiendo el
desarrollo de una cultura y lengua propia, el mapuzugun.
Esta independencia nos fue arrebatada por la fuerza de
la conquista militar. A través de la ocupación y
colonización del Wallmapu o País Mapuche el Estado
chileno nos despojó por la violencia de nuestras tierras
y base económica, transformándonos en minoría en nuestro
propio territorio y sumiéndonos en la marginalidad y la
pobreza.
La miseria material actual y la negación de derechos
políticos a nuestro pueblo tienen su origen en esta
conquista colonial del Estado chileno. Es decir, en la
negación de nuestro derecho a la autodeterminación.
Avanzar en espacios de representación política implica
para nuestra colectividad luchar por el reconocimiento
de nuestra existencia nacional. No como «etnias», no
como «indígenas», sino más bien como nación. Por ello
consideramos que nuestra representación política no pasa
por cuotas en Consejos Regionales, ni menos aún a través
de un “Consejo Nacional de Pueblos Indígenas», sino por
el pleno ejercicio de nuestros derechos ciudadanos y
nacionales en el marco de nuestro territorio histórico,
el Wallmapu.
En nuestros días, esta lucha pasa por la democratización
y descentralización del Estado chileno en su conjunto.
En este marco, diversas iniciativas de reformas al
sistema político pueden contribuir a aumentar la
participación e incidencia de la ciudadanía mapuche
sobre los asuntos en Wallmapu, así como generar una
influencia política que termine apoyando las políticas
públicas a nuestro favor o neutralizando las que se
aplican en contra de nuestros intereses. Bajo este marco
situaremos a continuación nuestra posición en torno a
las tres propuestas presentadas por el gobierno en la
presente Consulta.
1. Escaños reservados en el Congreso
En lo que respecta al movimiento mapuche, la propuesta
de escaños reservados en el Congreso fue formulada por
primera vez en 1931 al entonces candidato presidencial
Arturo Alessandri Palma. La fórmula presentada por José
Cayupi y Venancio Coñuepan, en representación del Comité
Electoral de la Araucanía, contemplaba cinco cupos para
parlamentarios mapuche en la Cámara de Diputados.
Resurge como propuesta a principios de los 90´s en las
discusiones de la «Comisión Técnica de Pueblos
Indígenas» y se plasma de manera explicita en la
«Propuesta de Reforma Constitucional» del entonces
diputado Francisco Huenchumilla el año 1999, y en las
recomendaciones de la «Comisión de Verdad Histórica y
Nuevo Trato» del año 2003.
Wallmapuwen, heredero de la tradición política de las
primeras organizaciones mapuche del siglo XX, asumió
como propia dicha propuesta en sus Bases Programáticas y
la amplió además para el caso del Senado, esto último
omitido en la propuesta gubernamental. La propuesta de
escaños reservados en el Senado se encuentra consignada
en el propio «Pacto Social por la Multiculturalidad
(Re-Conocer)», en las recomendaciones de la «Comisión de
Verdad Histórica y Nuevo Trato» y en la citada
«Propuesta de Reforma Constitucional» del año 1999,
presentada por el entonces diputado Francisco
Huenchumilla. Dicha omisión, que no tiene ninguna
explicación oficial, consideramos debe ser corregida.
Por tanto,
Relativo a los escaños reservados en el Congreso,
manifestamos nuestra absoluta disposición para dialogar
políticamente con el gobierno las modalidades de su
implementación, en particular lo relativo a la cantidad
de cupos mapuche en ambas cámaras y al mecanismo
electoral a utilizar. La fórmula de los escaños
reservados es utilizada en numerosos países del mundo
como un medio de representación de minorías nacionales
en la metrópolis e incluso como fórmula de distribución
del poder al interior de Estados plurinacionales. Es uno
de los recursos para construir democracias
multiculturales democráticas y participativas, tal como
acontece hoy en Nueva Zelanda con el Pueblo Maori.
2. Escaños reservados en el Consejo Regional
Wallmapuwen ha asumido desde su fundación una política
de compromiso y centralidad con el Wallmapu, nuestro
territorio histórico. Es en este espacio donde centrará
su combate político, el cual buscará representar a toda
la población que habita dicho territorio, sin distinción
de origen étnico o de cualquier otra especie. Es por
ello que no podemos sino oponemos a todo sistema de
cuotas para la elección de los consejeros regionales y,
por consiguiente, al establecimiento de un registro
electoral separado para nuestra población. Lo mismo es
válido para una eventual ampliación del sistema a las
comunas de Wallmapu.
Apoyar esta reforma sería respaldar un proyecto
comunitarista de autonomía personal-cultural, sin base
territorial, que aísla y excluye en vez de sumar. Apoyar
esta reforma sería aceptar un arreduccionamiento
político que, relegándonos a un espacio restringido a lo
«indígena», nos marginaría dentro del futuro espacio
público regional, para nosotros nuestro espacio público
nacional. Como colectividad abogamos por la mantención
de un universo electoral común en nuestro territorio,
ello porque el proyecto nacional que impulsamos no se
restringe a nuestra base étnica sino que concierne a
todos los habitantes de Wallmapu.
Por tanto,
Relativo a los escaños reservados en el Consejo
Regional, manifestamos nuestra absoluto rechazo a dicha
propuesta. Proponemos, por nuestra parte, la elección
popular del Consejo Regional, por medio de un sistema
electoral proporcional y en base a una circunscripción
única que garantice la representación más justa de la
sociedad regional en su conjunto. Proponemos además la
elección por votación popular del Ejecutivo Regional
bajo la figura del Presidente de la Región, ello en la
perspectiva de un futuro Estatuto de Autonomía para el
País Mapuche.
3. Consejo Nacional de Pueblos Indígenas
Wallmapuwen, en tanto colectividad política mapuche, se
define como un partido nacionalista. Es por ello que una
de sus tareas fundamentales es fomentar el apego de
nuestra población a una identidad nacional propia,
superando categorizaciones impuestas por el colonizador.
Estamos convencidos de que este tránsito no es sólo
necesario, sino urgente, pues es la base ideológica
fundamental que nos permitirá crecer y converger en un
proyecto nacional más amplio. En este sentido,
consideramos la propuesta del gobierno solo como una
expresión más acabada del comunitarismo político ya
existente en la figura de los «consejeros indígenas» de
la CONADI.
Por tanto,
Relativo a la creación del «Consejo Nacional de Pueblos
Indígenas», manifestamos nuestro absoluto rechazo a
dicha propuesta. Proponemos, por nuestra parte, que se
amplíen los espacios de participación política de dichos
pueblos en el espacio público de sus propios territorios
y no en un «Consejo» sin ningún poder político. En este
sentido, proponemos el reemplazo de la actual Ley de
Partidos Políticos por una legislación acorde a las
normas usuales en los países democráticos y que permita
la formación de partidos o movimientos políticos
regionales, con base puramente local. Ello es un
requisito democrático para una efectiva participación
política autónoma de nuestros pueblos en sus respectivos
territorios.
Hacia un Estado plurinacional
Como colectividad política reafirmamos que lejos de
validar una institucionalidad indigenista que
consideramos agotada, nuestro objetivo en la presente
Consulta es plantear propuestas que permitan avanzar
hacia un Estado chileno plurinacional y profundamente
democrático: plurilingüe y multicultural. Aspiramos como
fuerza política mapuche hacer de Chile un Estado que
reconoce y valora su realidad plurinacional. Un Estado y
una sociedad respetuosa del derecho del Pueblo Mapuche a
su autodeterminación en Wallmapu, como un derecho humano
democrático, reconocido por diversos organismos
internacionales.
El Estado debe reconocer la especificidad Mapuche de la
región de La Araucanía, que engloba la mayor parte de
nuestro territorio independiente hasta la ocupación
chilena y concentra la mayor parte de nuestra población.
El Estado debe reconocer en ella nuestros derechos como
pueblo, en particular a la tierra, a nuestra cultura e
identidad nacional. El mapuzugun debe tener el estatuto
de lengua oficial en Wallmapu, junto con el castellano,
con todas las consecuencias jurídicas y prácticas que
ello implica. Las tierras Mapuche expoliadas por la
violencia colonial del Estado a partir de la ocupación y
hoy en manos de las forestales y descendientes de
colonos, deben ser a su vez devueltas a las comunidades.
Si la voluntad del Gobierno es diálogar con los Mapuche,
abrir espacios de participación y avanzar hacia la
resolución del conflicto, debe cesar la represión
existente contra el movimiento social Mapuche y la
militarización de Wallmapu. En democracia, los Estados
tienen el deber de buscar salidas políticas a las
reivindicaciones de minorias nacionales como los
Mapuche. De allí que el Estado no pueda proponer seria y
sinceramente una Consulta y al mismo tiempo encarcelar a
los hijos de nuestra nación bajo acusaciones de
«terrorismo». Esta es una condición mínima, demandada
por diversas organizaciones Mapuche y cuya satisfacción
a futuro depende enteramente de la voluntad política del
Ejecutivo.

W A L L M A P U W E N
Por el Autogobierno en Wallmapu
Temuko, País Mapuche - 2 de Marzo de 2009
Volver Portada
|