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TEMUKO.-
Gustavo Quilaqueo es el presidente de Wallmapuwen, el
primer partido inscrito desde el pueblo mapuche y que
espera iniciar este mes de septiembre su proceso de
legalización en Chile. Hace pocas semanas, Quilaqueo
completó una extensa gira por diferentes naciones
europeas. Viajó en representación de Wallmapuwen y con
el objetivo de conocer las luchas nacionales de pueblos
como el galés, el irlandés, el vasco, el gallego, el
bretón y el catalán. También para estrechar vínculos con
diversas formaciones políticas.
En tres semanas de viaje, que incluyó reuniones en ocho
países, el timonel mapuche estableció contactos formales
con colectividades como Plaid Cymru, Sinn Fein, Aralar,
Unión Democrática Bretona, Bloque Nacionalista Gallego y
Esquerra Republicana de Catalunya, entre otras. Para
conocer los pormenores de su gira, su evaluación al
retorno y los desafíos que implican para Wallmapuwen
establecer contactos a nivel internacional, Azkintuwe
conversó con Gustavo Quilaqueo en Temuko.
- ¿Cuáles eran los objetivos de la extensa gira europea?
En principios tres fueron los objetivos que nos
planteamos como Wallmapuwen. Por un lado, profundizar
relaciones políticas con partidos nacionalistas que
comparten los principios de la autodeterminación, la
lucha democrática y política, y que comparten una visión
internacionalista. Con algunos partidos, como UDB, BNG y
Esquerra, se trataba de una visita más entre varias
realizadas en los últimos años, mientras que con otras
colectividades, como Sinn Fein, Play Cymru y Aralar, se
trató de primeros acercamientos. Por otro lado,
buscábamos establecer relaciones institucionales con
instancias y personas claves a nivel internacional para
el desarrollo del proyecto nacionalista de Wallmapuwen,
ello en diversos ámbitos, como el cultural, lingüístico
y económico, entre otros. Y finalmente, también era un
objetivo dar a conocer en un contexto político europeo
la situación general del pueblo mapuche, su lucha,
demanda de derechos y la actuación del estado chileno.
- ¿Se lograron dichos objetivos?
Yo diría que se cumplieron y con creces, ello por el
carácter de las conversaciones, todas de primer nivel,
los principios de acuerdos establecidos con diversas
colectividades hermanas y las voluntades concretas que
diversas instituciones nos manifestaron en orden a
trabajar en conjunto. Fue una gira que se trabajó muy
seriamente, con una agenda muy completa de reuniones,
organizada casi al detalle y que implicó además un
esfuerzo logístico, humano y material importante. Haber
cumplido a cabalidad con las reuniones ya es motivo de
satisfacción, fuimos capaces de responder a los
compromisos asumidos y eso habla bien no solo de
nosotros como partido, también de nuestro pueblo ante
fuerzas políticas con una larga tradición de lucha en
Europa.
- Mencionabas en una entrevista lo especial que fue la
reunión con los dirigentes de Sinn Fein en Belfast.
Fue especial, a nivel político y personal. Me impactó
conocer de boca de sus propios protagonistas cómo ha
sido la lucha de los irlandeses por sus derechos
nacionales y la dramática etapa de la lucha armada,
donde a pesar de las duras condiciones que les imponía
la confrontación con los británicos, ellos buscaron en
todo momento la paz, una salida política al conflicto.
Pese a todo el contexto adverso y el interés tanto del
gobierno británico como de los unionistas por cerrar los
caminos a la negociación y hacer primar la lógica de las
armas, la confrontación militar, Sinn Fein jamás perdió
el rumbo y apostó siempre por lo político. De allí que
se la jugaran por un proceso de paz que garantizó
finalmente su derecho a seguir siendo lo que son,
irlandeses y no una colonia. Esa claridad, esa visión
estratégica por parte de un partido que desarrolla una
línea militar y que es capaz de subordinarla a lo
político llegado el momento, es bastante poco común.
- Estuvistes con Martin MacGuinness. De ex comandante
del IRA a Viceprimer Ministro de Irlanda del Norte, toda
una leyenda.
Fue un momento particular. Nosotros teníamos una reunión
programada con los responsables del Departamento
Internacional de Sinn Fein. Era un primer acercamiento,
existía el mutuo interés de ambas colectividades y ese
carácter le habíamos dado a la reunión. Conscientes de
esto, no habíamos contemplado reunirnos con dirigentes
de la talla de MacGguinness o Gerry Adams, que son los
máximos referentes del nacionalismo irlandés. Pero se
dio. MacGuinness, enterado de nuestra visita a la sede
del Sinn Fein se dio el tiempo para saludarnos y tomarse
con nosotros unas fotografías. Fue un gesto de su parte
que valoramos profundamente. Él es Viceprimer Ministro
de Irlanda del Norte, venía regresando en esos días de
Irak donde estaba asesorando un eventual proceso de paz,
días después debía recibir en visita oficial a Nicolás
Sarkozy, Presidente de Francia... es decir, una figura
de primer orden en el concierto europeo. Fue una muestra
de la sencillez que caracteriza a los irlandeses y por
mi parte, un verdadero privilegio, casi inmerecido.
- También fuistes invitado especial a las
celebraciones patrias de Galicia. ¿Qué impresión te dejó
dicha conmemoración?
Fue muy emocionante ver la alegría, la creatividad y la
actitud de unidad del pueblo gallego, entendido esto
último como la manifestación de las distintas
perspectivas políticas de un pueblo que coinciden en un
proyecto común. Eso es el Bloque Nacional Gallego, una
coalición de diversos sectores nacionalistas que buscan
que Galicia sea de y para los gallegos. Ese es el
objetivo central y que los une. El cierre del acto fue
una demostración de esto, una multitud de 25 mil
personas con banderas multicolores con el signo de la
unidad, alegres, bailando en las calles, luego esas
miles de voces entonado la canción nacional gallega, era
impactante. Ver a pequeños de 5 o 7 años junto a otros
adultos que crecieron y vivieron la dictadura de Franco
y que hoy se sienten orgullosos de comenzar a recuperar
la patria gallega, da cuenta de que es un pueblo, son
generaciones tras un sueño nacional. Es lo que resumió
Anxo Quintana, vocero del BNG, en su discurso central,
que más que una proclama o un panfleto, fue una
invitación a su gente a construir un país entre todos,
sin descalificar ni menospreciar el aporte de ningún
sector.
- ¿Cómo observan las fuerzas políticas europeas el
proceso mapuche en general y el trabajo de Wallmapuwen
en particular?
Lamentablemente, muchas de las fuerzas políticas de
naciones sin estado y sus sociedades en general
desconocen la realidad de nuestro pueblo, más aun
aquellos hechos de coyuntura que acá en Chile son
noticia pero que a nivel internacional y europeo en
particular poco o casi nada se llegan a conocer. En ese
sentido, con esta gira creemos haber aportado a dar a
conocer nuestra realidad. Debo decir que en diversas
reuniones, nuestros interlocutores se sorprendían de
aquella situación de independencia y soberanía que
mantuvimos hasta fines del siglo XIX, en verdad, ello
porque se tiende a pensar en Europa que todos los
pueblos en América Latina fueron sometidos y colonizados
entre los siglos XV y XVI, cosa que pudo ser así en
Centroamérica, incluso naciones andinas, como los
aymara, perdieron en aquellos tiempos su libertad, pero
no los mapuches. Fue todo un descubrimiento para muchos
y creo les permitió dimensionar en su justa medida
nuestras aspiraciones de volver a ser una nación libre.
- ¿Y respecto de Wallmapuwen?
Ellos valoran nuestro trabajo y confian en que estaremos
a la altura. Son partidos de larga tradición, que han
usado diversas estrategias en sus luchas nacionales, en
la consecución de sus objetivos de autodeterminación y
varios de ellos, en su aspiración de ser naciones
independientes, tarde o temprano. Ellos valoran nuestro
compromiso con la lucha política democrática, consideran
que una fuerza política es vital no solo para avanzar en
la conquista de derechos, sino también para ser
alternativa de gobierno. No puedes quedarte solo en la
presión social para incidir en las decisiones o en
resistir y oponerte frente a algo. Hay que plantearse
ocupar el lugar del otro y para ello se necesita una
fuerza política, organizada, disciplinada. Respetando
los contextos que son distintos, ese es el camino que
han recorrido diversas naciones en Europa y, en ese
marco, ellos manifiestan su total voluntad de
intercambiar experiencias con nosotros.
- Señalas que los contextos son distintos y,
precisamente, algunos cuestionan los nexos de
Wallmapuwen con naciones sin estado de Europa. ¿Qué
puedes comentar?
El conocer las experiencias de lucha de otros pueblos es
siempre valioso. También lo haremos próximamente en la
región, sin duda. Respecto de por qué hemos centrado
esfuerzos en Europa, es simple, allí existían contactos
previos, de años en algunos casos y esto ha permitido
madurar relaciones formales de manera más expedita. No
para copiar modelos, sino para justamente conocer la
variedad de fórmulas y estrategias que pueblos como el
vasco, el irlandés o el catalán han utilizado, pero que
tienen en común ciertos principios; la lucha por los
derechos, el principio de la autodeterminación, la
estrategia política, la organización y movilización
social empleada en casa caso.
Son experiencias que nos permiten enriquecer nuestro
propio proceso. Por otro lado, en un contexto de avance
del modelo neoliberal y la globalización económica, una
de las pocas pero fundamentales herramientas con que
contamos es la solidaridad de los pueblos y la
posibilidad de compartir algo muy valioso que tenemos;
la dignidad, la solidaridad y la justicia de nuestras
reivindicaciones. Nosotros privilegiamos en el exterior
las contrapartes políticas, es decir, que nos
relacionamos con fuerzas políticas formales,
nacionalistas, autonomistas e independentistas. No nos
vinculamos tanto con grupos de solidaridad o colectivos,
valoramos el trabajo de estas últimas instancias pero
apuntamos a otro perfil en nuestras relaciones
internacionales.
- ¿Y el movimiento indígena latinoamericano?
Cada sector mapuche busca relaciones internacionales
según su perfil, objetivos estratégicos y orientación
política. En este sentido, el camino de nosotros
definitivamente es la vinculación con fuerzas políticas
de pueblos sin estado y naciones originarias que han
madurado hacia posiciones nacionalistas y de disputa de
poder político. Hace rato lo hemos dicho y así lo decían
nuestros líderes de comienzos del siglo XX: no somos
indios ni indígenas; somos un pueblo, una nación. Ello
nos lleva a privilegiar contactos con fuerzas políticas
y si bien hemos avanzado más rápido en Europa, no quiere
decir que demos la espalda a las ricas experiencias de
lucha política que naciones originarias vienen
desarrollando en el continente, mucho pero mucho antes
que nosotros.
- ¿Alguna fuerza política en particular?
Puedo adelantar dos reuniones que tenemos ya agendadas.
Primero, un encuentro que sostendremos en estos días en
Temuko con Jorge Guaman, Coordinador Nacional del
Movimiento Pachakutik de Ecuador, tal vez el principal
referente político indígena del continente; y otra
reunión que en La Paz sostendrá un delegado de
Wallmapuwen con dirigentes del MAS, ello en la primera
quincena de septiembre. Tanto Pachakutik en Ecuador como
el MAS en Bolivia son para nosotros referentes con los
cuales queremos madurar relaciones políticas, de
intercambio, de aprendizaje en común, de solidaridad
internacional en definitiva. Hemos sido además invitados
a participar del Foro Social Mundial del 2009, en
Brasil, en una mesa sobre autodeterminación de los
pueblos. Delegados de Wallmapuwen estarán en la ronda de
preparación del Foro en octubre próximo en Guatemala y
luego en Brasil, en los meses de enero y febrero. Es la
agenda que se nos viene en materia internacional.
- ¿Qué desafíos implican para ustedes las
relaciones que establecen con estas colectividades
políticas?
Una tremenda responsabilidad. Son partidos y fuerzas
políticas que impulsan procesos políticos de liberación
de sus pueblos que son centenarios en algunos casos. Tal
es el caso de Sinn Fein en Irlanda del Norte o Esquerra
en Catalunya, por citar dos ejemplos. Otros están
planteando la refundación de los estados, como
Pachakutik o el MAS de nuestro hermano Evo Morales,
estados donde las naciones originarias son mayoría y han
estado por siglos excluidas de la toma de decisiones.
Por tanto hay que responder a estos contactos con
seriedad, con la misma seriedad con que ellos nos han
invitado a visitarlos, nos han recibido y nos han
alentado a seguir por este camino. Y ojo, no porque
tengamos que darles pleitesía ni rendirles cuentas en lo
sucesivo respecto de lo que hacemos o dejamos de hacer,
sino porque existen también compromisos éticos cuando se
generan amistades y relaciones políticas de este nivel.
- Hay quienes cuestionan en Chile, principalmente
sectores de derecha, las relaciones internacionales que
sectores mapuches establecen en el exterior. Se habla
muy ligeramente de "infiltración" y "manipulación
exterior". ¿Qué opinas al respecto?
Eso ya no se sostiene ni siquiera como noticia. Hace
mucho rato, es más históricamente, los mapuches hemos
estado conectados al mundo de las relaciones políticas
con nuestras propias capacidades. Lo confirman las
cartas de los lonkos desde el siglo XVII en adelante y
los múltiples Parlamentos; el accionar de las
organizaciones y liderazgos desde 1910 en adelante; la
participación mapuche, el único pueblo indígena, en el
Congreso Indigenista de Pátzcuaro (México) en 1940 y
luego en Perú; el accionar de los Centros Culturales en
la época de la dictadura militar y todo lo hecho desde
los 90' y 2000' en adelante por diversas organizaciones
mapuches y que nosotros también hemos querido
desarrollar en la actualidad, de manera legítima. Por lo
demás, todos los partidos chilenos mantienen relaciones
de alianzas, cooperación y hermandad con fuerzas
políticas en el exterior. Años atrás, desconozco si aun
siguen vigentes, existian las Internacionales
Socialistas, hemos visto a la UDI visitando al Partido
Popular en Madrid, es decir, basta ya del doble
discurso. Como partido seguiremos desarrollando esta
linea de trabajo, le guste o no a la derecha o al
gobierno.
- El dar a conocer de manera pública tu agenda y
los resultados de las reuniones, ¿obedeció a alguna
señal de transparencia? Lo pregunto porque no es común
entre los dirigentes políticos que viajan al exterior y
que no son pocos año tras año.
Tenemos un desafío y un deber de contribuir a la lucha
de nuestro pueblo. Y el ser transparentes, honrados,
"norche", como decían nuestros abuelos, debe ser un
imperativo moral y ético para quienes hacemos política.
Nos hemos impuesto el compromiso de hacer nuestro
trabajo y accionar político de la manera más abierta y
pública posible, porque no tenemos nada que ocultar. Sin
ir más lejos, este fin de semana que recién pasó me tocó
rendir cuenta de la gira ante la Asamblea de Wallmapuwen
que se reunió en Temuko. Y lo hice con el mayor de los
agrados. Ahora, si dar a conocer nuestra agenda de
reuniones y contactos resulta extraño o novedoso para el
común de las organizaciones y liderazgos mapuches, es
una lástima, porque significa que no es una práctica muy
habitual.
Nosotros creemos que ser transparentes le hace muy bien
a una organización que se proyecta en el tiempo y
también a la imagen exterior del propio movimiento
mapuche. Hay casos de organizaciones que han salido,
asegurado cosas, solicitado otras tantas y luego si te
he visto no me acuerdo. No los voy a nombrar porque no
corresponde, pero lo peor es que luego uno poco menos
que tiene que andar explicando afuera las embarradas de
otros. No, por favor, es hora de que profesionalicemos
nuestro actuar en política y seamos serios. Por respeto
a uno mismo y a nuestra gente. Uno ingresa al movimiento
político o al activismo social guiado por una vocación
de servicio público y eso exige una cuota grande de
responsabilidad.
- Hablando de transparencia, ¿se podría saber cómo
financió Wallmapuwen la gira?
Por supuesto. La gira fue posible, en primer lugar,
gracias a pequeños fondos que Wallmapuwen ha logrado
recaudar de sus militantes y también gracias al apoyo de
numerosa gente mapuche y no mapuche en Chile y en el
extranjero. Y no necesariamente muchas veces con dinero,
sino más bien con apoyo logístico, gestiones y
contactos. Puedo mencionar en este punto el valioso
apoyo de nuestro peñi Reynaldo Mariqueo, de Enlace
Mapuche Internacional en Bristol, un destacado dirigente
del exilio mapuche y gran persona a su vez. La gira
también fue posible gracias a la solidaridad de muchos
amigos y amigas en Wallmapu, personas en muchos casos
modestas materialmente, pero que confían en lo que
hacemos y que aportaron recursos según sus capacidades.
Y finalmente, una parte del financiamiento lo asumí
personalmente. Soy un mapuche que ha trabajado toda su
vida, soy profesor y magister, técnico agrícola y
también campesino, productor agrícola en mi zona y, por
lo tanto, pude costear parte del viaje.
- Finalmente, ¿en qué va la Campaña de Legalización de
Wallmapuwen?
Esperamos iniciarla ahora en septiembre. Han habido
confusiones al respecto, algunas entendibles, otras
provocadas por quienes acostumbran perder el tiempo
redactando anónimos por internet, pero lo concreto es
que Wallmapuwen no ha iniciado aun su campaña de
legalización. Desde noviembre de 2007 somos un partido
inscrito, pero no legalizado. Son dos cosas distintas,
que aparecen claramente definidas en la Ley de Partidos.
Lo explicaré pedagógicamente: una vez inscrito un
partido, el Servicio Electoral debe estudiar los
documentos presentados, estatutos, principios, lista
inicial de militantes fundadores, etc, y ese proceso no
tiene plazos. Una vez finalizado este paso previo,
recién el SERVEL otorga una especie de visto bueno, se
publica una autorización en el Diario Oficial y un
partido inscrito puede iniciar su Campaña de
Legalización. Es decir, comenzar a recolectar las
firmas, en nuestro caso, las 5 mil que la ley nos exige.
Este proceso, que requiere como decía previamente la
autorización del SERVEL, no lo hemos podido desarrollar
y no porque no queramos, sino porque el SERVEL aun no
nos da dicha autorización. Esto mismo lo explicamos hace
ya tiempo atrás en un comunicado.
- ¿Pero la burocracia y las trabas legales no eran algo
esperable?
Sin duda, no es excusa y por eso señalamos que vamos a
insistir, es el camino que elegimos transitar y no le
sacaremos el cuerpo al desafio, feo sería abandonar el
barco antes de siquiera zarpar. Hoy estamos trabajando
con varios abogados para que este proceso "burrocrático"
finalice cuanto antes y podamos iniciar la Campaña de
Legalización. Estamos esperanzados en que podremos
iniciar la Campaña este mes de septiembre. De ser asi,
tendremos por ley 7 meses para juntar las 5 mil firmas,
es decir, hasta marzo de 2009. Para ello hemos estado
trabajando en silencio, preparando el terreno, visitando
comunidades, realizando talleres con asociaciones
comunales, sumando voluntades, recorriendo Wallmapu, sus
diversas comunas y cada día más motivados porque el
contacto con la gente es realmente lo que nos dice que
vamos por buen camino.
Más allá de cierto ruido ambiente, esperable por lo
demás, es la opinión de nuestra gente mapuche común y
corriente, de aquel mapuche del campo o la ciudad, que
busca un futuro mejor para sus hijos, la que en verdad
nos interesa. Y hasta la fecha, la recepción de ellos a
la idea del partido ha sido muy positiva, entusiasta en
muchas localidades y territorios, en Lautaro, Galvarino,
Freire, Lanco, Valdivia, Futrono, Likanray, Osorno,
Castro, en fin, comunas donde hemos estado. Mucha gente
conoce hoy de esta propuesta política y nos están
diciendo que apenas se abra el proceso legal nos darán
su confianza a través de la firma. Eso nos tiene
tranquilos.
- ¿Qué responsabilidad tiene la Ley de Partidos en la
demora del SERVEL?
Mucha. Lo hemos dicho en todos los tonos, es una ley
antidemocrática, redactada por la dictadura militar y
que limita la participación política de la ciudadania.
Eso es conocido por muchos, pero nosotros queremos
denunciar esta situación no desde la vereda del frente,
sino haciendo el ejercicio de intentar quebrar ese muro
de exclusión. Un dato muy revelador; en cualquier parte
de Europa, se juntan 30 o 50 personas, se firma un
documento, sin pagar, se presentan ante el organismo
gubernamental respectivo y ya son un partido legal. Y
teniendo 1000 o con suerte 9.000 militantes, son fuerzas
políticas con representación política incluso en el
Parlamento Europeo. ¡Eso es una democracia
participativa!
Si nosotros damos este paso exitosamente será un ejemplo
de cómo vencer la antidemocracia chilena y una
advertencia a la elite regional y nacional: nunca más en
Chile, en Wallmapu especialmente, se decidirán las cosas
importantes sin los mapuches. Y también será un mensaje
para nuestros propios hermanos de pueblo, porque
claramente, ¡hasta cuando andamos mendigando espacios en
los partidos winkas, hasta cuando seguimos a la cola del
winka! eso debe terminar, no es digno, no es propio de
nuestra historia nacional, como nos ha recordado nuestro
peñi Rosendo Huenuman. Somos un pueblo sobreviviente de
mil batallas, recuperar la dignidad y el orgullo de
nuestros ancestros creo es una necesidad imperiosa que
tenemos. Nosotros estamos haciendo nuestra pega. Y como
decimos, ñochi, ñochi, lenta y pacientemente vamos
avanzando a paso firme.
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