| |
-
Héroe Nacional del Pueblo Mapuche
- El legado histórico
de Leftraru
Las cualidades del Kimche, del Norche, del Kümeche y el
Newenche, cultivadas por nuestros ancestros, se vieron
reflejadas en la personalidad de Leftraru, quien junto con
ser un gran estratega militar, tuvo la capacidad para
hacer confluir tras de si los anhelos de libertad de todo
un pueblo. De toda una nación.
Publicado: 1 de Abril de 2007 / Por Gustavo Quilaqueo |
 |
PAÍS MAPUCHE
- Todo nuestro pueblo y sus dirigentes, orgullosos de su pasado,
conscientes y comprometidos con los objetivos que nos depara el
futuro, debemos ser capaces de responder al momento histórico
que nos toca enfrentar. Y cuando conmemoramos 450 años de la
muerte en batalla de Leftraru corresponde a los mapuche del
presente, tanto de manera individual como colectiva, es decir,
al movimiento mapuche organizado en su conjunto, asumir el gran
desafío de interpretar y proyectar el “ideario” de uno de
nuestros héroes nacionales más destacados.
Recuperar el sitial que merece en nuestra memoria histórica,
sacarlo de la parafernalia interesada del estado que lo ubica en
su pléyade de “héroes chilenos” en los textos de historia y en
sus celebraciones folclorizadas, es el primer paso para
reapropiarnos de la figura de nuestro principal líder y
constructor. Se trata de un acto simbólico, pero cargado de
política, al igual como lo ha sido, para quienes nos
consideramos nacionalistas, reconocer en la bandera mapuche
forjada en los 90' un elemento de unidad al que todos y todas
debiéramos adscribir de manera explicita y definitiva en algún
momento.
En esta fecha
histórica, igual o más importante es avanzar en un segundo paso.
A la luz de una interpretación autocrítica de nuestro pasado,
debemos sacar aprendizajes y/o lecciones que nos permitan ir
construyendo las bases de un modelo de sociedad más justo y
democrático, a la par de avanzar en la titánica tarea de
recuperar el ejercicio de nuestros derechos fundamentales como
pueblo. Hace casi cinco siglos, a la hora de enfrentar una
disyuntiva tan crucial para el futuro de su pueblo, nuestro
pueblo, Leftraru y sus contemporáneos tuvieron la inteligencia,
la fuerza y la sabiduría para frenar el avance del poderoso
imperio español. ¿Seremos acaso dignos herederos de tal epopeya?
La historiografía chilena y las instituciones castrenses ha
tendido a sobre destacar - siempre de manera instrumental - el
legado militar de Leftraru, Kalfulikan, Lientur y otros tantos
padres de nuestra Patria. Lo hicieron en los albores de la
República de Chile, como una forma de otorgar sustento
“ideológico” y “capital simbólico” a una lucha de emancipación
del yugo hispano que no pasaría de ser un reacomodo interno de
grupos de poder. Y lo han vuelto a hacer en los últimos años,
esta vez las autoridades de gobierno, como una forma de
sustentar con “antecedentes históricos” el carácter rebelde,
belicoso y, ¿violento?, de nuestros líderes históricos. Por
tanto, de la sociedad mapuche en su conjunto.
Surge entonces la pregunta ¿cuál es el legado de Leftraru que
nos toca reivindicar a los mapuche? Muy poco de un pasado
militar al cual las circunstancias forzaron a nuestros
antepasados y mucho de un pasado plagado de sacrificio,
inteligencia y altura de miras. Nos corresponde, a través del
valor de la sabiduría que caracterizó a Leftraru, entender e
interpretar hoy lo que sucede a nuestro alrededor. Conocer las
habilidades del otro, explorar sus conocimientos, aprender de
sus técnicas y valorar nuestras capacidades, propias e
incorporadas, sin dejar nunca de ser capaces de reconocer
nuestras limitaciones. Tener la inteligencia para recurrir a
múltiples fórmulas y estrategias de lucha. Y poseer la
generosidad política para aceptarlo.
Al igual que en el pasado, la rectitud y la seriedad para
respetar los acuerdos tomados y, pese a las legítimas
diferencias avanzar en los compromisos contraídos, debe
constituir práctica cotidiana en nuestro accionar como
organizaciones políticas y comunidades. Honrar la palabra
empeñada en lo público y en el actuar. Cultivar una actitud
positiva, constructiva respecto del trabajo y los esfuerzos de
otros, resulta clave a la hora de querer honrar debidamente la
memoria de nuestros antiguos. En vez de descalificarnos o restar
valor a una propuesta por egoísmo o ansias de un protagonismo
exacerbado, reconozcamos el valor y la fuerza que significa
resistir unidos, coordinados, frente a un estado y grupos
económicos que operan con la misma lógica a la hora de dominar.
Al igual que en el pasado, la energía para emprender y la
fortaleza de espíritu para enfrentar los desafíos del momento
histórico, son elementos que nos deben movilizar. Fuerza para
argumentar, proponer y construir. También para defender y
resistir. Las cualidades del Kimche, del Norche, del Kümeche y
el Newenche, cultivadas por nuestros ancestros, se vieron
reflejadas en la personalidad de Leftraru, quien junto con ser
un gran estratega militar, tuvo la capacidad para hacer confluir
tras de si los anhelos de libertad de todo un pueblo. De toda
una nación. Hoy somos muchos y diversos los responsables de
conducir a nuestro pueblo hacia su liberación. Forjar espacios
de unidad y encuentro. He allí nuestro principal homenaje. He
allí nuestra principal tarea política.
Volver Portada
|
|