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Instaurado por la UNESCO el 21 de febrero
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Día Internacional de la Lengua Materna
El 21 de febrero se
conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, fecha
instaurada por la UNESCO para realzar y promover el valor de la
pluralidad lingüística y la diversidad cultural. Poca relevancia
ha adquirido esta fecha al interior del Estado chileno, que no
ha querido reconocer el plurilingüismo existente al interior de
sus fronteras.
Publicado: 21 de Febrero de 2007 / Por Comisión de Prensa
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PAÍS MAPUCHE
- El 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la
Lengua Materna, fecha instaurada por la UNESCO para realzar y
promover el valor de la pluralidad lingüística y la diversidad
cultural. Pese a que esta iniciativa data desde el año 1999, en
el estado chileno está fecha poca relevancia ha adquirido. Para
los militantes y adherentes de Wallmapuwen, esta fecha nos llama
a reflexionar sobre la importancia del mapuzugun y del plurilingüismo
como uno de los ejes claves en nuestro programa político. El
mapuzugun es nuestra principal seña de identidad como pueblo y
el plurilingüismo, uno de los principios y valores que queremos
introducir a nuestra acción política frente al estado chileno y
de cara a nuestra sociedad nacional.
En las últimas décadas el número de lenguas habladas en el mundo
ha disminuido dramáticamente debido a la expansión económica y
cultural de unos cuantos países dominantes. Hasta hace algunas
décadas existían en el mundo alrededor de 10.000 lenguas. Según
la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia
y la Cultura (UNESCO) actualmente se habla aproximadamente 6.000
y la situación parece agravarse. De las 6.000 lenguas
existentes, un 50 % están gravemente amenazadas y en peligro de
extinción (entre ellas el mapuzugun), y si no se hace nada para
protegerlas y revitalizarlas, simplemente desaparecerán.
La situación a nivel
mundial es tan grave que el 96 % de los idiomas actualmente
existente lo hablan sólo el 4% de la población mundial, mientras
que la mitad de la población planetaria se expresa en algunos de
los ocho idiomas dominantes (entre ellos el ingles y español).
La UNESCO estima que de no hacer algo sobre el problema y tomar
medidas políticas al respecto, cerca del 90 % de las lenguas
desaparecerán o serán remplazadas por las lenguas dominantes
para finales de siglo.
Cada lengua contiene una visión particular del mundo y encierra
conocimientos que son únicos y propios del pueblo que los ha
desarrollado. Cada vez que una lengua deja de existir es una
parte del conocimiento humano que desaparece para no volver
nunca más. Esto es así porque cada lengua es un reservorio de
conocimientos que enriquece a la humanidad. El mundo es y debe
seguir siendo un mosaico de visiones y cada visión se encarna en
una lengua. Por medio de ellas se pueden transmitir
fidedignamente enseñanzas, tradiciones, valores y principios
propios de una cultura. Por lo tanto, cada lengua constituye un
factor determinante de la identidad, y la preservación de las
diferentes identidades y lenguas enriquecen a las sociedades y
fomenta la paz y el respecto entre los pueblos.
Por el contrario cada vez que a un pueblo no se le permite
ejercer plenamente sus derechos lingüísticos no sólo se está
violando un derecho humano fundamental, sino que se están
generando las bases de la intolerancia y la odiosidad. Cada vez
que una lengua se extingue es la humanidad la que se empobrece.
Cada vez que una lengua deja de existir, el pueblo que la
desarrollaba ingresa a una etapa de “extranjerización”, perdida
de identidad y profunda crisis psicológica. La diversidad
lingüística es a la humanidad lo que la diversidad biológica es
para las especies. Comprender esto último implica asumir un
compromiso real en su defensa y proyección.
La situación del mapuzugun
Actualmente existen en el estado chileno siete lenguas maternas,
de ellas 6 son indígenas. Sin embargo, sólo el castellano goza
del estatus de idioma oficial del estado. El mapuzugun como
lengua regional en el estado y lengua nacional del Pueblo
Mapuche ha quedado minorizada y se encuentra en peligro. Esto es
así porque tradicionalmente Chile ha tenido una política
lingüística etnocida respecto de sus lenguas originarias así
como respecto de los pueblos que las hablan. Su política pública
monolingüe de castellanización ha visto equivocadamente al
mapuzugun como un problema, como un sinónimo de retraso y
barbarie que es necesario asimilar y desplazar en favor del
castellano.
Pese a que Chile,
como estado miembro de la ONU, firmó en el año 2001 la
Declaración Universal de la UNESCO sobre Diversidad Cultural que
promueve los derechos lingüísticos de las minorías e insta a los
estados a realizar acciones concretas, bien poco se ha avanzado
en esa materia. La incipiente educación intercultural bilingüe
se ha mostrado claramente insuficiente para revitalizar nuestro
idioma. Una de las razones es la ausencia de instrumentos
jurídicos regionales o de ámbitos estatales que promuevan
realmente el pluralismo lingüístico y reconozcan los derechos
lingüísticos del Pueblo Mapuche.
El mapuzugun requiere entonces urgentes medidas que favorezcan
su uso y amplíen sus espacios de utilización social cotidiana
por parte de nuestra población. Como sabemos que estos cambios
no vendrán por inercia, sino sólo por efecto de la presión de un
movimiento social amplio compuesto no sólo por Mapuche, sino de
todos aquellos ciudadanos que desean vivir en una región
multicultural y bilingüe, nuestro partido ha propuesto en su
programa una serie de medidas por las cuales trabajará para
revitalizar nuestro idioma. Pero junto con ello creemos que es
necesario desarrollar al interior de Wallmapuwen una amplia
conciencia y militancia lingüística. Una actitud de lealtad y
defensa de nuestro idioma, de incansable trabajo para alcanzar
cada día más usuarios mediante su enseñanza y uso oral y
escrito.
Frente a esto nos
debemos preguntar cuál es nuestra actitud hacia el mapuzugun;
¿de conciencia y defensa real mediante la práctica, transmisión
y enseñanza?, ¿de reivindicación de su valor social y político?
Seguramente dependiendo de cuan comprometido estamos con nuestro
idioma nacional podremos incidir algo en la actitud del estado,
sus instituciones y la sociedad chilena hacia el mapuzugun.
Dependiendo de eso podremos también abrir nuevos espacios y
ámbitos a su práctica y presencia, tales como las instituciones,
los espacios públicos y los medios de comunicación, sacarla del
encierro en que actualmente se encuentra. Sólo de esa forma el
mapuzugun tendrá valor y se proyectará como un idioma no sólo
útil, sino también necesario.
Más allá de las políticas públicas por la cuales trabajaremos
para que el mapuzugun sea revitalizado, la realidad indica que
no podemos esperar 15 o 30 años para llevarlas a la práctica,
una vez que el estado haya tomado conciencia de la importancia
del pluralismo lingüístico o una vez que hayamos alcanzado un
estatuto autonómico. Para entonces puede ser ya demasiado tarde.
¿Cuántos talleres de mapuzugun se están desarrollando dentro y
fuera del partido?, ¿cuánto utilizamos el mapuzugun al interior
de nuestra vida partidaria y familiar?, ¿a dónde están los
círculos de hablantes o la academias de mapuzugun? Todas estás
preguntas son grandes desafíos que nos deben llamar a reflexión
sobre todo a aquellos que somos hablantes y que a
la vez nos confesamos como nacionalistas Mapuche. Al fin al cabo
salvar una lengua es, en todo sentido, una cuestión de voluntad
política y de mucho esfuerzo individual y colectivo.
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