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Celeste Carilao, Área Lingüística de Wallmapuwen
- “El mapuzungun es
nuestro principal patrimonio como pueblo”
Durante dos semanas recorrió Bretaña, Euskal Herria y
Galiza, conociendo experiencias de revitalización
lingüística. Celeste Carilao es la encargada del área
Lingüística de Wallmapuwen y su diagnóstico al regreso
es claro. "No podemos seguir esperando a que el estado
haga todo y que siga con medidas simbólicas, pero sin
mayor proyección para nuestra lengua nacional", subraya.
Publicado: 25 de Julio de 2007 / Por Comisión de Prensa |
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PAÍS MAPUCHE
- Celestina Carilao Camargo pertenece a una comunidad mapuche
del sector cordillerano de Lonkimay. Recién egresada de Historia
en la Universidad de La Frontera de Temuko, ingresó a las filas
de Wallmapuwen el año 2006, buscando "aportar en la tarea de
construir una fuerza política que nos represente y nos de
proyección como pueblo", según señala. En su calidad de hablante
de mapuzungun, al interior del partido ha desempeñado labores en
materia de comunicación y capacitación de cuadros.
Su voluntad de
promoción de nuestra lengua nacional la ha llevado a ser
nombrada recientemente Encargada del Área Lingüística de
Wallmapuwen. En esta condición le correspondió viajar dos
semanas por Bretaña, Euskal Herria y Galiza, para conocer en
terreno experiencias de revitalización lingüísticas de los
pueblos bretón, vasco y galego, respectivamente. Taiñ Rüpü
conversó con ella respecto de los principales aspectos y
aprendizajes de su periplo Europeo.
- Lamngen, tú viaje tenia por objetivo conocer experiencias de
revitalización lingüística de pueblos oprimidos ¿Qué aspectos te
llamaron la atención de los procesos lingüísticos que fuiste a
conocer?
- Primero estuve en Bretaña, al norte de Francia. Luego estuve
en Euskal Herria o País Vasco y Galiza, territorio Galego, estos
dos últimos dentro del estado español. En cada uno de estos
territorios me llamo mucho la atención la notable conciencia
lingüística de estos pueblos. Se trata de pueblos oprimidos y
cuyas lenguas propias han sido negadas al punto del peligro de
extinción, pero que a pesar de ello siguen luchando por su
existencia en diversos frentes.
- ¿Qué evaluación harías de los procesos de revitalización de
sus lenguas que están impulsando estos pueblos?
- La principal característica en todos estos casos es que los
procesos de revitalización han partido desde los propias
organizaciones sociales de estos pueblos. La regla es que las
instituciones publicas han respondido después, como reacción a
la demanda social o ciudadana. Es decir, ni los Vascos, Galegos
ni los Bretones han esperado que existan los instrumentos
jurídicos pertinentes para empezar a demandar el respeto a sus
lenguas, al contrario, ellos siempre han llevado la iniciativa.
Todos los avances que existen, por ejemplo en Euskal Herria, es
debido a las organizaciones sociales y el trabajo que ellas han
hecho para concientizar lingüísticamente a los ciudadanos
vascos. Incluso estas organizaciones sociales están tan
avanzadas que han llegado a especializarse en temáticas diversas
tales como el rescate y promoción de las toponimias vascas,
llevándolas a las instituciones y velando por que sean bien
escritas.
- Esa es una labor
casi de fiscalización...
- Así es, se trata
de una verdadera labor de fiscalización. Hay otras
organizaciones dedicadas a la promoción de los nombres propios y
en hacer conciencia con los padres respecto del valor de enseñar
el euskera en sus futuros hijos. Existen otras organizaciones
que demandan una educación cada vez más concentrada en el
euskera, otras que promueven al incorporación del euskera en las
instituciones privadas mediante campañas de promoción e incluso
organizaciones que se dedican a enseñar y alfabetizar en euskera
a población adulta que no son hablantes de nacimiento. Es decir,
no hay ningún ámbito de la sociedad en la que estos pueblos no
quieran desarrollar su idioma. Esto mismo se repite con
intensidad similar también en Galiza donde “A mesa por la
Normalización Lingüística” desarrolla una labor de
concientización lingüística muy profesional que abarca desde
campañas de promoción del Galego en instituciones públicas y
privadas, la realización de fiscalización del cumplimiento de
las normativas legales que protegen y promueven en Galego, hasta
la incorporación del marketing y la publicidad al promoción del
idioma, tanto en afiches, poleras y el más variado tipo de
souvenir.
- ¿Qué diferencias se observan comparando estos tres casos que
fuiste a conocer?
- En cuanto a las
diferencias puedo decir que tienen mucho que ver con marcos
jurídicos e institucionales en que se desenvuelven cada uno de
estos pueblos. Por ejemplo, el proceso Bretón ha sido algo más
lento debido fundamentalmente a que no disponen de leyes que
favorezcan la promoción de la lengua Bretona al interior del
estado francés, además las fuerzas políticas nacionalistas
bretonas son todavía débiles y la sociedad bretona no ha sido lo
suficientemente demandante respecto de su lengua. Por el
contrario, tanto en Galiza como Euskal Herria el proceso está
más avanzado no sólo porque posean instrumentos jurídicos
acordes, sino también por que tiene fuerzas políticas propias,
nacionalistas, con voluntad de hacer valer y aplicar las leyes
que favorecen su idioma, así como una sociedad civil organizada,
demandante y defensora de su lengua.
- ¿Cuáles son los Instrumentos jurídicos acordes de los cuales
hablas?
- Bueno la
Constitución española entrega estatutos autonómicos especiales
al pueblo Catalán, Vasco y Galego. Estos estatutos permiten que,
dentro del territorio de cada uno de estos pueblos, se reconozca
la oficialidad de sus respectivas lenguas, junto con la
española. De allí se derivan varias normativas y leyes
especiales que buscan materializar este estatuto de oficialidad,
por ejemplo, las leyes de normalización lingüística que impulsan
la promoción de esas lenguas en los espacios e instituciones
públicas de sus respectivos territorios. Pero lo que quiero
recalcar es que estas leyes de nada servirían sino existiera la
real voluntad de estos pueblos por hacer revivir sus lenguas,
las cuales estaban en camino a la extinción hace 40 o 50 años
atrás. Hoy con el esfuerzo de la sociedad en su conjunto están
camino a revertir ese escenario.
- ¿Cómo se ve en el
caso Galego o Vasco el debate respecto de la relación
“política-cultura” o "política-lengua"?
- Ese debate esta
hace tiempo superado. La lengua y la cultura no son vistas como
cosas estáticas en el tiempo. Por el contrario son vistas de
manera dinámica, que se transforman en el tiempo y sobre la cual
los pueblos proyectan su futuro. Por lo mismo existen
instituciones propias que se encargan, por ejemplo, de crear
nuevas palabras en sus respectivas lenguas porque se entiende
que el idioma debe ser funcional en la vida moderna. La
contradicción política-cultura no existe. Mientras más poder
político tenga un pueblo más posibilidades tienen de desarrollar
su lengua y su cultura. Por eso existen allí fuerzas políticas
que representan autónomamente a sus propios pueblos.
- ¿Esta defensa y
revitalización de sus lenguas se ve favorecida por la existencia
de partidos políticos nacionalistas?
- Absolutamente.
Esto se ve en cosas concretas como, por ejemplo, los
ayuntamientos o municipios donde los nacionalistas gobiernan no
sólo disponen de presupuestos específicos para las acciones de
revitalización y promoción de sus idiomas, sino que además se
llenan de símbolos nacionales propios. En Karaez, una ciudad del
territorio Bretón, pude ver como en su municipio flameaba la
Bandera Bretona. Estos son hechos que marcan y refuerzan la
identidad propia de ese territorio. Lo mismo ocurre con las
instituciones autonómicas. Al contrario cuando gobiernan los
partidos de ámbito estatal, particularmente cuando son de
derecha, estos no hacen nada para promover estas lenguas, por el
contrario muchas veces están en contra de estos procesos
acusando fundamentalismo lingüístico o fanatismo nacionalista.
Sin embargo, la existencia de organizaciones ciudadanas,
preocupadas de los temas lingüísticos en sus respectivos
territorios fuerza a las autoridades públicas, sean del partido
que sean, a realizar acciones a favor de la lengua. Allí está la
principal garantía de estos pueblos: una sociedad que se
moviliza en defensa de su lengua.
- Con relación a nuestro caso ¿Cuáles son las principales
similitudes y diferencias?
- Bueno, pese al
carácter creciente de nuestras reivindicaciones políticas y
especialmente territoriales como pueblo, aún no hemos
desarrollado una conciencia respecto del real valor del
mapuzungun como lengua nacional mapuche. El mapuzungun es
nuestro principal patrimonio como pueblo, nadie más lo posee y
es una poderosa señal de identidad, quizás nuestra principal
señal de identidad nacional. Pero muchas veces no nos damos
cuenta de ese valor. No hemos logrado tampoco comprender el
valor que podría tener como factor de movilización no sólo de
nuestro pueblo, sino de todos aquellos ciudadanos del Wallmapu a
los cuales les gustaría vivir en un territorio con identidad
propia y distinta de cualquier otro lugar. Eso lo podemos dar
sólo nosotros los mapuche en la medida en que promovamos
políticamente nuestra lengua. Así como la tierra ha sido un
factor de movilización, también lo puede ser la defensa de
nuestra lengua.
- ¿Qué obstáculos encuentra en nuestro pueblo esa mirada
respecto del mapuzungun?
- La mirada
conservadora y a ratos folclorizada que hoy prima respecto de
nuestra lengua. Una mirada que asocia el mapuzungun sólo a la
vida rural, a la comunidad. Una mirada que asocia el mapuzungun
preferentemente a los ancianos, que asocia la cultura a algo
supuestamente puro, sagrado, carente de evolución y adaptación.
No podemos seguir replicando eso porque esa mirada –aún cuando
parezca defender al mapuzungun- está condenando al mapuzungun a
la desaparición y a la cultura mapuche a los museos. Es
importante decir además que el propio estado chileno promueve
esto último, a través de sus programas de EIB y avances más
"estéticos" que reales, como el programa amulzugun del servicio
de salud y aquello de la señalética en mapuzungun.
- Son avances que
muchas personas valoran, aun sin entender lo que allí se lee...
- Sucede mucho
eso. Pueden ser pasos que alguna gente valora, son simbólicos
claramente, pero en términos de proyección real de nuestra
lengua no significan mucho. Una real política de revitalización
lingüística en nuestro caso, pensando desde el rol del estado,
debiera involucrar como primer paso la oficialización de la
enseñanza de nuestra lengua en los niveles primarios de
educación pública y privada en Wallmapu. Hoy a nuestros niños se
les impone en las escuelas aprender inglés y/o francés, como
lengua optativa además del castellano. Eso es impresentable para
el estado chileno y más aun para nosotros como mapuche, porque
significa que algo estamos haciendo mal o simplemente no
haciendo, que es demandar que nuestros hijos sean educados en
nuestra lengua nacional. Son desafíos que tenemos.
- ¿Cuáles serían – a tú juicio- estos desafíos en torno al
mapuzungun que tenemos en el País Mapuche?
- El principal
desafío es desarrollar una mayor conciencia lingüística en
nuestro pueblo y en todos los ciudadanos del Wallmapu en general
para luego poder demandar en serio el respeto hacia el
mapuzungun. No podemos seguir esperando a que el estado haga
todo y que siga con estas medidas simbólicas, pero sin mayor
proyección. Somos nosotros los que debemos preocuparnos y
realizar acciones concretas. No podemos seguir discutiendo
eternamente sobre qué grafemario es mejor o seguir sumando
grafemarios a la lista existente hasta llegar a la veintena. Hay
que superar esas pequeñas discusiones sin sentido sobre si las
diferencias de pronunciación de un territorio a otro demuestra o
no que son lenguas distintas, o si se llama mapuzungun o che
dungun o mapuche dungun, etc. Esas diferencias han sido comunes
a todas las lenguas previa a su normalización y es parte de su
propia diversidad interna.
Creo que es urgente
desarrollar acciones concretas y planificadas para evitar la
extinción de nuestra principal seña de identidad. Y no sólo para
evitar la extinción, sino que para desarrollar y ampliar los
espacios de uso del mapuzungun a todos los ámbitos sociales,
para que su uso se vuelva una necesidad cotidiana en nuestra
gente y en quienes habitan este territorio. Tampoco podemos
seguir pensando que la preocupación por el mapuzugun debe ser
solo de especialistas, de academias, de centros de estudio o
solo de los hablantes rurales, sino que más bien debe ser una
responsabilidad de todos quienes sueñan con un País Mapuche
democrático, bilingüe y multicultural. Debemos hacer que el
mapuzungun ya no sea visto como un “problema”, sino como una
oportunidad para la sociedad regional en su conjunto y, quizás
lo principal, como un derecho humano fundamental de nuestro
pueblo.
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