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Mari mari pu papay, pu
lonko; mari mari pu wechekeche, pu lamngen, pu peñi; mari mari
kom pu che.
Nos embarga un sentimiento de alegría; nos reencontramos una vez
mas los mapuche: Mapuche de hoy, de ayer, de siempre. Hermanas y
hermanos de los distintos territorios del Wallmapu, nuestro país
mapuche; aquí están presentes peñi y lamgen pewenche,
lafkenche, williche, pikunche, nagche, wenteche, warriachwe.
Jóvenes, niños, y mayores; mujeres y hombres, del campo y la
ciudad. Representamos parte de la diversidad de un pueblo digno,
libertario, que pese a las dificultades, se levanta una vez más.
Un pueblo diverso, como lo ha sido históricamente y lo será
mientras siga existiendo.
Están también
presentes amigos y amigas chilenas, wenuy que creen en este
sueño y desafío. Estamos unos cientos,
por ahora, que aspiramos a constituir el primer partido político
autonomista en la historia de nuestro pueblo.
Un saludo para cada uno de ustedes, para cada uno de
nosotros. También para aquellos que han forjado y contribuido a
esta idea, y que estando lejos del Wallmapu, las circunstancias
no le permitieron estar presentes en este hito histórico.
Nuestro sentido homenaje además a todos quienes nos precedieron
en este esfuerzo, a las generaciones anteriores que soñaron con
levantar este instrumento y que, por circunstancias diversas, no
lo concretaron.
Quiero también dedicar un homenaje
a nuestros abuelos, aquella generación que tras la ocupación
chilena de nuestro País, se organizó y lucho políticamente por
la defensa de nuestros derechos. Recordarlos en este día es
recobrar nuestra memoria
histórica, no olvidar de dónde venimos, también gracias a
quienes existimos. Recordar, por ejemplo,
que entre el 4 y 10 de noviembre de 1881 tuvo lugar
uno de los acontecimientos más importantes en la historia del
pueblo mapuche: el último alzamiento general. Durante
aquellos
días, miles de guerreros se levantaron en esta
ciudad de Temuko para detener la invasión
del ejército chileno y preservar nuestra independencia. Conocemos el resultado de ese
proceso y conscientes de ello nos queremos levantar una vez más.
Recuperar esa memoria
colectiva mapuche es hoy tan necesario como recuperar nuestros derechos
nacionales.
Es más, forma parte de un mismo proceso
de reconstrucción nacional.
Debemos recordar a Kalfullikan, Galvarino, Leftraru,
Plenatraru, Lientur, Fresia,
Guacolda, pero también la vida, carácter y obra de nuestros
grandes líderes del siglo XIX, Magiñ Wenu, Wentekol, Romero,
Küzel o Külapag y otros célebres
independentistas mapuche, grandes líderes que la
historia oficial chilena ha condenado al olvido y cuya memoria
por mucho tiempo los propios mapuches no hemos sido capaces de
reivindicar.
Recuperar la memoria significa valorar el aporte y la
grandeza de las organizaciones mapuche surgidas desde 1910 en
adelante y admirar la audacia, valentía y claridad de lideres
mapuche de comienzos del siglo XX. Por ejemplo, Francisco
Melivilu, primer diputado mapuche elegido en el año 1925 o
Aburto Panguilef que planteó la idea de la
República
Mapuche. O Zoila Quintremil, lidereza mapuche que
en la década de 1950 aportó desde su propia visión de mujer y
que no solo sufrió la exclusión del sistema político chileno
sino también de su propia gente mapuche. Es digno de un pueblo
reconocer los errores o lo mucho que nos falta por avanzar. Recordar
entre otros a Melillan Painemal que recogiendo el espíritu de
lucha de muchos hombres y mujeres mapuches de su generación
ayudó a reconstruir la base organizacional mapuche en medio de
la dictadura y de esa manera defender las tierras y la cultura
nuevamente amenazadas.
La memoria es un arma muy poderosa en manos de un pueblo, porque
permite recordarle quién es
y proyectarse
al futuro, tomando los elementos del pasado, pero también
asumiendo
los desafíos del presente. Esta debe ser la base
de Wallmapuwen para la conquista de
nuestros objetivos como pueblo,
que no es otro que ejercer nuestro derecho a
autogobernarnos. El derecho al
autogobierno, a decidir por nosotros mismos nuestro destino,
es un derecho humano inalienable que como
Pueblo-Nación tenemos.
Nos
asiste el derecho de conquistar aquellos derechos conculcados y demandados
por el movimiento mapuche durante
décadas. Nosotros ya no queremos quedarnos en la
demanda, queremos pasar a la acción. Hay que exigir
esos derechos, pero también construir un
camino hacia su ejercicio. Wallmapuwen es una de
las varias vías o estrategias legítimas para avanzar en ese
camino. No busca reemplazar a nadie, no viene a dividir a ninguna
organización, no viene a intervenir ninguna
identidad territorial, ni menos a competir
por cuotas de liderazgo.
Wallmapuwen busca ser un instrumento
político, una herramienta que complemente las múltiple estrategias,
electorales o no, que nuestro pueblo
decida utilizar.
Creemos que es el momento para hacernos cargo de nuestro
destino, tenemos el derecho para ejercer nuestros derechos y no
necesitamos permiso de nadie, solo el que nosotros mismos nos debemos
permitir para ejercitarlos. Nos podemos equivocar,
por cierto ¿y qué
tendría
de malo?. Lo más seguro es que aprenderemos
de nuestros errores y luego
trataremos de hacerlo mejor.
Pero lo principal, hermanos, hermanas, es ques erán nuestros
errores, nuestros aciertos, ya no los de otros. ¡Dejemos de ser el niño pequeño o el hermano menor que
otros conduzcan!. ¡Dejemos
de ser un botín barato para clase política chilena!.
Debemos seguir
organizándonos, utilizar las diversas formas de movilización
social, difundir nuestra propuesta.
Avancemos juntos para
constituirnos en un actor político regional y nacional respetado
y respetable.
Pu peñi, pu lamgen, pu wenuy. Este esfuerzo que hoy iniciamos
formalmente responde a un compromiso asumido
dos años atrás por un
pequeño grupo y hoy somos mas de cien. De
las palabras pasamos a la acción. Pero sobre todo es una
respuesta para las nuevas generaciones: un camino que queremos
trazar, una semilla que queremos sembrar para nuestros
pichikeche, nuestras ñawes y nuestros fotum. No sólo debe ser
reconocida nuestra cultura, nuestra lengua, nuestras
organizaciones, sino también la posibilidad y el derecho real a
recuperarla, practicarla y proyectarla en el tiempo.
Es un derecho, pero también un compromiso y
responsabilidad de esta generación y de este tiempo. ¿Cómo lo
haremos? Wallmapuwen es un instrumento, una vía, un camino más,
ni el único ni el mejor. Lo importante son los principios y los
valores en que debemos basarnos para ir construyendo un camino.
Al igual que en el pasado, la rectitud y la seriedad para
respetar los acuerdos tomados y, pese a las legítimas
diferencias avanzar en los compromisos contraídos, debe
constituir práctica cotidiana en nuestro accionar como
organizaciones políticas. Wallmapuwen siempre
apostara en su accionar por la búsqueda de acuerdos y alianzas
al interior del movimiento mapuche, con todas aquellas
organizaciones autonomistas dispuestas a trabajar en conjunto,
sin exclusión. Cremos que cultivar una actitud
positiva, constructiva respecto del trabajo y los esfuerzos de
otros, resulta clave a la hora de honrar también la
memoria de nuestros antiguos. En vez de descalificarnos o restar
valor a una propuesta por egoísmo o ansias de un protagonismo
exacerbado, reconozcamos el valor y la fuerza que significa
resistir unidos, coordinados, frente al poder político y del
dinero.
Las cualidades del Kimche, del Norche, del Kümeche y
el Newenche, cultivadas por nuestros ancestros, deben ser
nuestros principios orientadores como partido y
como militantes. Si no lo cumplimos debemos ser
capaces de dar un paso al costado y permitir la existencia de
nuevas ideas y liderazgos. He
allí nuestra principal responsabilidad como
dirigentes mapuche.
Pu
peñi, pu lamgen, la tarea que hemos decidido emprender no es
sencilla. No ha sido y no será fácil. Por ello
el esfuerzo y la colaboración de cada uno de nosotros y los
miles que vendrán, así esperamos, será fundamental para que este
sueño se convierta en realidad. Desde Temuko,
capital del País Mapuche, decimos además con fuerza: No más
represión, criminalización y judicialización de nuestras justas
demandas!. Vaya un reconocimiento a todos los hombres y mujeres
de nuestro pueblo que han luchado y siguen luchando. De manera respetuosa un saludo a la familia del joven Alex
Lemun, cuya muerte exigimos no puede quedar impune.
Nuestra solidaridad con los mapuche encarcelados
y a quienes hoy se mantienen en huelga de hambre, que pagan
con encierro los costos de una justa lucha.
Nuestro apoyo a las comunidades y familias de los distintos
territorios y lof que resisten dignamente ante la presión del
Estado chileno y los grandes intereses económicos.
COMPATRIOTAS DEL WALLMAPU, iniciamos un camino que no tiene
vuelta atrás. ADELANTE!... Adelante!.
Y
tal como decían nuestros abuelos, dice nuestra gente y seguimos
diciendo: WELLU PETU, MONGELEIÑ!!.
-
Gustavo
Quilaqueo Bustos
-
Wünen Wallmapuwen
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